Ernest Hemingway dijo que el mundo es un sitio bonito para vivir y por el que vale la pena luchar. Es bonito, si, pero no por las personas. Luchar ¿por qué? ¿Para qué? Para que los cerdos estén realizados en sus pocilgas y los seres hermosos destrozados cual mariposa en un parabrisas. Imbéciles que se creen que el amor, es la base de todo, confianza, fidelidad… palabras vacías como lo estoy yo. Ilusos que se creen que pueden sobrevivir a todo solo con un sentimiento. Ojalá fuera verdad. Ojalá no estar condenados a la desilusión, a la mediocridad, al conformarse con cualquier cosa, con cualquier persona, condena para la eternidad…

Pero qué sabré yo, solo escribo líneas sin sentido.

Estoy cansada, harta de todo. Tanto… tanto… He decidido irme, lejos, muy lejos. Donde se cambie el murmullo de la gente cuchicheando por el del mar. La gente hace daño sin pensar, sin tener en cuenta lo que puedas sentir. La gente te mira como una película, un entretenimiento para sus grises vidas, hastiadas hasta el límite, son garrapatas de las miserias ajenas. Felices de ser interesantes por saber algo nuevo, tener algo que hablar, opinar… aunque no les vaya nada en ello. No comentan, juzgan. Esa ayuda que nadie pidió, no es si no para que no consigas tus propósitos, tus metas. A la gente, en el fondo no le gusta que te vaya bien, y si te va, viven a través de ti, pero te siguen juzgando, no vaya a ser que te vaya demasiado bien. La historia se repite hasta la saciedad, es la historia de siempre, siempre lo será. Nos negamos a aprender de nuestros errores y revivimos una y otra vez el calvario. Estamos en el infierno en vida.

Fuente de la imagen

Ya me he ido, lejos, muy lejos. En mi imaginación creo una utopía para ti, que piensas como yo, y para mi. Donde te duermes con el romper de las olas, donde con los ojos abiertos no llegas a ver tanta mediocridad. No ves gente en su burbuja de felicidad insatisfecha, intentando complacer a los que los observan, como animales en el circo. Vámonos, uno junto al otro, como dos viejos amigos que se reencuentran en otra vida, como dos sombras que se desvanecen cuando aparece la luz, sé que tú podrás soportarlo. Ven si así lo crees, ven viejo amigo, ven…

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