CUÉNTAME UNA LEYENDA: OTRAS 5 LEYENDAS CHINAS (482)

1. La leyenda de Gun y Yun y la gran Inundación

La cultura China, al igual que otras muchas de gran antigüedad, poseen leyendas que nos hablan de una gran inundación a nivel universal. Originalmente se consideraba que la Tierra era plana mientras que el Cielo era esférico, siendo sujetado el segundo por cuatro pilares que permitían el equilibrio y funcionamiento de ambos mundos. En base a esto existe una leyenda que nos habla de Gun, el héroe que robó la tierra, y su descendencia.

Dice la leyenda que hubo una vez una gran guerra en los Cielos entre el dios del agua Gong Gong y el dios del fuego Zhuan Xu, siendo el primero derrotado y en su rabia dándole un poderoso cabezazo a una montaña el cual llegó a derribarla. Pero esta montaña era una de los cuatro pilares que sostenían el cielo, lo que provocó una inclinación tal de este que afectó a las aguas del mundo. Ello condujo a una inundación que anegó toda la tierra conocida y provocó graves problemas para la subsistencia humana.

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Viendo esto el emperador Yao ordenó a Gun intentar parar los efectos de la gran inundación, para lo que le quitó al dios del Cielo el secreto del xirang (suelo sagrado que crecía y se multiplicaba por sí mismo). Gun usó dicho poder para crear en los terrenos inundados embalses, gracias a que la tierra crecía a la misma velocidad que el agua hasta el punto de bloquear su paso. Pero el dios del Cielo reclamó el xirang y ordenó al dios Zhu Rong recuperarlo. Gun recogió todo el terreno que había creado (con lo que las aguas volvieron a anegar las áreas antes salvadas) y lo escondió. Tras casi una década intentando sin éxito parar a inundación con este método, y con la llegada de un nuevo emperador, Gun fue encarcelado en el monte Yu Shan y finalmente fue ejecutado.

Sin embargo tras tres años su cuerpo permanecía incorrupto, algo que provocó que Zhu Rong le abriera un tajo en el vientre para ver qué ocurría. De allí surgió Yun, hijo de Gun. A él se le asignó también el mismo deber que a su padre, pero en su caso acabó comprendiendo que no bastaba con parar las aguas: generó con la ayuda de varios seres celestiales canales que permitieron drenar las aguas y tras trece años (en los cuales no visitó su casa por el miedo a perder la concentración) logró lo que su padre no había podido.

2. La leyenda de la Dama Serpiente Blanca

El amor prohibido es otra de las temáticas que puede verse en muchas leyendas chinas, siendo una de las más conocidas la de la Serpiente Blanca. Además también nos habla de no generalizar nuestras creencias, a partir de la visión de una serpiente benévola y amorosa.

Dice la leyenda que en el monte Emei vivían dos grandes serpientes, una blanca y una verde, las cuales contaban con poderes mágicos. Con ellos se transformaron en mujer y exploraron la región. Un día Serpiente Blanca, tomando el nombre de Bai Suzhen, encontró a un joven llamado Xu Xien en el camino. El contacto entre ambos dio lugar a un profundo amor, casándose ambos en poco tiempo y abriendo una botica entre ambos.

Pero un día, un sacerdote llamado Fa Hai le indicó a Xu Xien que su esposa era un demonio serpiente. Inicialmente no le creyó, pero durante unas celebraciones la mujer accedió a beber vino para no disgustar a su marido. Ello le hizo perder el control, algo que provocó que corriera a su habitación y allí se tranformara. Cuando Xu Xien entró y la vió como Serpiente Blanca, murió de terror. Ello hizo que la gran Serpiente empezará la búsqueda de hierbas mágicas capaces de devolverle a la vida, unas hierbas que el dios de la longevidad le concedió al compadecerse de su situación.

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Vuelto a la vida, Xu Xien inicialmente pensó que había vivido una alucinación, pero acabo por acudir al templo de Fa Hai y hacerse sacerdote. Bai Suzhen acudió con su hermana a buscar a su marido, algo que tras negarse Fa Hai desencadenó un combate mágico en el que las damas hicieron que las aguas anegasen el templo a la par que el monje generaba tierra que impedía que ello sucediera. Estando la Serpiente Blanca embarazada y sus fuerzas menguadas, las Damas Blanca y Verde se retiraron.

Pero llegó el tiempo en que Bai Suzhen dió a luz y Xu Xian decidió visitarla y conocer a su hijo. Allí la mujer le confesó a su marido la verdad. Aprovechando el momento Fa Hai lanzó un hechizo que hizo que la Dama Blanca quedase atrapada en un recipiente de oro, arguyendo que su unión con un mortal estaba prohibida.

Sin embargo, con el paso del tiempo la hermana de la Dama Blanca, la Dama Verde (su forma humana llamada Xiao Qing) consiguió un mayor poder y logró liberar a su hermana y que el sacerdote fuera devorado por un cangrejo. Con ello la pareja pudo volver a reunirse, esta vez aceptándose y amándose tal cual eran.

3. La leyenda de Jing Wei

Algunas leyendas chinas tienen un fondo triste, pero que a su vez nos hablan de esfuerzo y perseverancia. Ejemplo de ello es la leyenda de Jing Wei, un ser mitológico que aprendió a aborrecer el mar e intenta secarlo por todos los medios.

Cuenta la leyenda que hubo una vez una joven princesa llamada Nu Wa (en honor a la deidad), hija del emperador Shen Nong. La joven amaba el mar y navegar por sus aguas, algo que hacía con habilidad y pasión y con la confianza de que nada malo le habría de pasar en ellas. Pero un día la corriente se llevó su barca, con tal suerte que estalló una tormenta y las grandes olas le provocaron hundirse y morir.

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Sin embargo, su alma volvió al mundo en forma de Jing Wei, una hermosa ave en la que el antiguo amor por el mar se había transformado en un profundo odio al haberla matado. Y quiso vengarse. Acudió al mar y le comunicó que tenía intención de acabar con él, algo de lo que este se burló. El ave se dirigió entonces a tierra firme, y allí recogió todo lo que pudo para arrojarlo a las aguas y de este modo llenar el mar de tal modo que nadie más pudiera ahogarse, dispuesta a emplear todo el tiempo que fuera necesario, aunque fueran miles de años. Y ello es algo que la joven sigue haciendo día a día, llevando y arrojando con gran perseverancia todas las piedras, ramas y elementos que puede para lograr secarlo.

4. La leyenda de los cuatro dragones

El dragón es un animal mitológico de gran popularidad en China, siendo un ser profundamente asociado a la cultura y vinculado a las lluvias y al río. Además de la leyenda de la perla del dragón estos seres forman parte de otras muchas, incluyendo algunas que hacen referencia al origen de los principales ríos de China.

Dice la leyenda que antiguamente no existían ríos ni lagos en China, sino únicamente el mar. En él vivían cuatro grandes dragones: el Negro el cual adoraba volar por el aire, el Perlado el cual era dueño del fuego, el Amarillo enfocado en la tierra y el Gran Dragón que adoraba el agua.

Estos seres volaban y eran felices, hasta que un día vieron como en la tierra los seres humanos suplicaban a los dioses por la lluvia, sin la cual no podrían obtener cosechas para alimentarse. Los dragones, apenados, decidieron acudir al Emperador de Jade y le pidieron que hiciera llover. Este se irritó por su intromisión, pero prometió hacer llover al día siguiente y les dijo que volvieran al mar.

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Sin embargo ni al día siguiente ni muchos días después cayó una sola gota de lluvia, algo que aumentó la desesperación de la humanidad. Los dragones se entristecieron ante la falta de actuación del emperador y su despreocupación para con el hombre. Visto que el emperador no iba a hacerlo, los dragones decidieron pasar a la acción. El Gran Dragón propuso tomar el agua del mar y arrojarla desde el cielo para regar los campos, algo que los cuatro hicieron con premura.

Pero el dios del mar avisó al emperador de Jade, que se enfureció al no haber contado con su permiso y mandó apresar a los dragones. El emperador ordenó al dios de las montañas que pusiera una montaña sobre cada uno de ellos con el fin de aprisionarlos por siempre. No arrepintiéndose de sus actos, los dragones se transformaron los ríos Yangtzé, Heilongjiang, Huanghe y Zhujiang.

5. La leyenda de las lágrimas de Meng Jiang Nü

Una famosísima leyenda tradicional china nos habla del poder del amor y la rabia ante la muerte de los seres amados, además de hacer referencia a las duras condiciones y los riesgos que corrieron los constructores de la Gran Muralla China.

Dice la leyenda que en la época en que la dinastía Qin ostentaba el poder en China y la Gran Muralla estaba en construcción, dos familias fueron separadas por esta: Los Meng y los Jiang. Estas, de cara a simbolizar su amistad, plantaron dos plantas trepadoras (una por cada lado) para que estas se encontraran arriba. Una vez unidas las plantas, ambas familias vieron que dicha unión había producido un enorme fruto.

Ambas familias discutieron de quien era, pero decidieron partirlo por la mitad de manera equitativa. Sin embargo, dentro del fruto encontraron una niña, que decidieron criar de manera conjunta con el nombre de Meng Jiang Nü. Esta chica creció y se hizo mujer, y un día conoció a un hombre de nombre Wan Xiliang el cual estaba siendo perseguido para ser ejecutado (dado que un sabio le había dicho al emperador que sacrificar a diez mil hombres evitaría el derrumbe de partes de la muralla, y el nombre Wan significa precisamente diez mil). Tras contarle la situación ella decidió ocultarle en su caso, pero con el paso del tiempo ambos se enamoraron y finalmente se casaron.

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Pero precisamente el día de la boda Wan Xiliang fue capturado. En principio se le obligó a realizar trabajos forzados: participar en la construcción de la Gran Muralla China. Meng Jiang Nü no perdió la esperanza y esperó que su esposo volviera a ella. Sin embargo, al llegar el invierno este no regresó. La mujer procedió a tejer ropa para que su marido pudiera resguardarse del frío, para a continuación llevarla al lugar de la Gran Muralla en que en principio debía estar Wan Xiliang.

Sin embargo al llegar le esperaba una muy mala noticia: durante la construcción, el hombre había muerto y había sido enterrado en algún lugar de la Gran Muralla. La mujer lloró y lloró durante tres días y noches con tal fuerza que la Muralla se apiadó de ella, dejando que alrededor de 400 kilómetros de esta se hundieran. Entre ellos se encontraba el lugar donde Wan Xiliang estaba enterrado, algo que permitió que la mujer pudiera volver a ver a su amado.

FUENTE

Oscar Castillero Mimenza – Psicólogo en Barcelona

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