Y si vuelves a mi casa
No te olvides de saludar
La sombra de mi hijo
Que yace en la cuna
Dónde recuesta su niñez
En la almohada de mi cariño.
No te olvides recostar tu espalda
En la silla de madera
Que está junto a los estantes de madera
Dónde guardo celosamente
Los libros que he recogido
En los caminos de la vida.
Sí, son esos libros
El tesoro más preciado
Que almaceno en el corazón
De mi habitación.
Esos que pienso heredar
A mis hijos, nietos y demás tocayos.
No te olvides recostar tu mirada
Sobre esa mesa legendaria
Dónde noche a noche
Un poeta campesino
Se sienta con su libreta
Y un lápiz amarillo
A verter versos en el papel.
POETA MAYA
Nuestros grandes amigos, los libros.