LA VERDAD, ME HIZO LIBRE… (203)

¿Si, dígame?

Hola, ¿qué tal?

Pues, dentro de lo que cabe, bien. !Para qué me voy a quejar!

¿Te pasa algo? Como hace tiempo que no hablamos…

Bueno, me pasan cosas, si. Por cierto, me suena tu voz, pero no sé quién eres.

Llevamos casi un año y medio sin vernos y ¿ya no te acuerdas de mi?

Ah, si. Ya sé quién eres. Cambié de teléfono y en el otro tenía tu número restringido. No tenía copia de seguridad de la agenda y he tenido que pasarlos al teléfono nuevo uno a uno. Como podrás adivinar, aún me quedan algunos por pasar. Entre ellos, el tuyo.

Ya veo.

¿Puedo saber para qué me llamas?

Pues para saber de ti que hace mucho que no sé nada.

Hasta ahora no te preocupaste en saber de mi. ¿A qué viene ese interés?

Me gustaría verte y poder hablar tranquilamente. Tenemos muchos recuerdos guardados que quisiera recuperar…

Los tendrás tú. Yo no tengo ningún recuerdo tuyo guardado y menos que quisiera recuperar.

¿Y eso porqué?

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Pues vivo en un piso nuevo, rodeado de libros, discos, películas… ¿para qué voy a guardar más mierda?

Vaya cómo eres.

Soy como soy. Lo sabes de sobra. Conoces mi personalidad y mi caracter de memoria. Si algo tengo, y que no gusta mucho, es que me cuesta muchísimo perdonar a quien me hace daño. Es ley de vida. Da gracias a que te estoy hablando ahora mismo y no te mandé a la mierda en la primera frase que has dicho. Quizá me esté ablandando… Date cuenta que esta conversación se inició porque no conocía tu número.

¿No hay manera de que olvides todo lo que pasó?

No. No solo es por ti. También es por tu familia. Son muchos a los que les divierte y les apasiona mentir, reirse de la gente, aprovecharse de todo… Me costaría mucho olvidarme de todo eso, te lo puedo asegurar. Si no quieres nada más, me gustaría finiquitar esta conversación. Tengo muchas cosas que hacer.

¿Eres feliz como eres? ¿Eres feliz como estás ahora?

Pues, sinceramente, creo que eso no te incumba. Ni lo más mínimo te tendría que importar. No es que me importe mucho pero, ¿tú lo eres?

Si, mucho.

Me alegro por ello. No es que sea de dar muchos consejos pero, si eres feliz, ¿para qué coño me llamas? Me imagino que no será para darme celos, porque ya sabes por dónde me paso yo tus celos. Si eres realmente feliz es mejor que lo dejes todo como está y no toques nada. Hasta hace una semana fuí la persona más feliz que existe. Tuve una relación muy corta pero apasionada. Fueron apenas cuatro meses de algo que no puede describir con palabras y que me llenó más que cuatro largos años contigo.

¿En serio piensas eso?

Pues si. Cuando tú te fuiste no derramé ni una sola lágrima pero seguí recordándote y aún lo hago. Cada mañana al levantarme y cada noche al acostarme. Eres la protagonista de cada uno de mis sueños pero, odiarte tanto cada día, hace que no pueda olvidarme de ti. Y no es nada bueno.

Vaya…

Mi vida era perfecta hasta hace apenas una semana. El destino así lo ha querido. La relación se acabó y no hay vuelta atrás. Nunca te das cuenta de lo que quieres a una persona hasta que ya no está a tu lado. Eso me demostró que por ti no sentía gran cosa. La echo muchísimo de menos y no sé cómo voy a reaccionar cuando me la encuentre cara a cara. Pero bueno, la vida sigue…

El tiempo te quita en segundos lo que llevas tiempo cuidando. No hay duda.

¿Y me lo dices tú? No me jodas… Hay que aprovechar todas las oportunidades que se le presentan a uno cada día. Bueno, qué te voy a contar. Lo que no quiero ni pienso es verlas pasar delante de mis narices como una procesión.

La vida siempre nos pone a prueba.

En efecto, siempre nos pone a prueba pero no me acobardo y le enseño los dientes.

¿Y por qué lo dejásteis?

Eso no creo que te importe ni lo más mínimo tampoco. ¿Te pregunto yo acaso el porqué de haberte ido sin darme explicaciones? Quizá en su momento me hubiese importado pero ahora ya no.

No fue así como tú dices.

Ya, claro. Estaba todo planeado y, ahora que ya no estáis juntos, vuelves a ver si queda algo entre nosotros. Déjame decirme que no, no queda nada por lo que debas luchar.

Bueno, se puede hablar todavía.

No creo. No me agrada esta conversación telefónica, así que imagínate en persona. Si no quieres nada más, voy a ir colgando. Como ya te he dicho, tengo mucho que hacer.

¿Estás seguro de que no quieres que nos veamos?

Segurísimo. Nunca estuve tan seguro de algo.

Pues nada más. Adiós.

Genial. Una cosa más. Si me ves por la calle ni se te ocurra acercarte a decirme nada y, por lo que más quieras, ni se te ocurre tampoco volver a llamarme. Te lo agradezco.

Vale, te lo aseguro.

Perfecto. Adiós.

Jezabel ✻ 🂽

Conversación telefónica basada en hechos muy reales.

UN SUEÑO ETÉREO [COMPLETO] (161)

Quisiera contar una vivencia basada en hechos reales. No estoy muy seguro, pero creo que fue en el verano del 2003, en Gijón, en pleno agosto. Un agosto muy caluroso. De la calle no logro acordarme. Me costaba hasta escribirla. Del nombre de ella, sí. Concepción se llamaba y, de oficio, bruja.

Tengo una amiga que cree en todo cuanto se pueda creer. Creyente a más no poder. Mitomaníaca, supersticiosa y devota compulsiva. Se moriría si se le cruzara un gato negro, sin ser capaz de remediar algo pronto para deshacer el entuerto. No pasa por debajo de las escaleras apoyadas en la pared. Creo que, incluso, no pasa ni por las que están cerradas y en el suelo. Se levanta con el pie derecho siempre y reza cada vez que sus pies tocan la calle. Como si en casa no le fuese a pasar nada malo. Lleva consigo todo tipo de amuletos “mágicos” para ahuyentar todo mal de su lado. Llega a irritarte con su mirada inquieta, cuando no te quita ojo de encima, para ver lo que haces o dejas de hacer. Resulta molesta a veces pero se le acaba cogiendo cariño. Tiene otro tipo de cualidades que le hacen innata. Me ayudó en momentos clave de mi vida y, por muchas rarezas que tenga, me gusta como es. Sabe de sobra que yo no creo en esas estupideces. Con la suerte se tropieza de vez en cuando y que, cuando algo malo te pasa, es porque algo mejor está a punto de cruzarse en tu camino.

Pues bien. Aquel sábado caluroso de agosto no había nada bueno que hacer. Lo primero, pisamos la Feria de Muestras a una hora muy prudente y, cuando empezó a apretar bien el sol, salimos de aquella ratonera y fuimos directos a tomar unas cervezas a una terraza, a orilla del Piles, lindando con Somió. Por la tarde, ella había quedado en un gabinete de esoterismo, con una de esas que se hacen llamar brujas. Accedí a acompañarla, no me lo podía perder por nada del mundo. Me debatía entre pasar calor o reírme un rato, no lo dudé ni un instante. La cuestión era echar las cartas y pasar el agua, porque algo malo le estaba pasando. O eso afirmaba. Llevaba unas semanas muy malas y no había manera de quitarse el supuesto mal de ojo que le habían echado. Aparcamos el coche en El Molinón y decidimos ir caminando. Mala idea. Demasiado largo el camino, mucho sol y poco dinero en el bolsillo para refrescar la garganta. El trayecto, poco alentador. Las “batallitas” que me iba contando amargaban mis pasos. De repente, me dijo: “aquí es”. Una luz se me iluminó.

Respiré lentamente y esbocé una sonrisa, antes de meterme en aquel sombrío portal. El aire era fresquito allí dentro, pero no disponía de ascensor y encima era un quinto piso. Supuse que, al ir a ver a una bruja, era lo normal el vivir lo más cerca posible del tejado. Para qué quería un garaje, pudiendo usar la escoba para moverse por la ciudad… La luz de la escalera se nos apagaba casi en cada piso. Qué ganas de llegar al quinto… Si todas las puertas de las viviendas, disponían de un timbre normal y corriente, ésta no iba a ser tan vulgar. A falta de timbre, en la puerta colgaba una mano sujetando una bola, de algo parecido al cobre, pero roñoso. Saqué la mano del bolsillo y me decidí a dar con fuerza a la puerta. Que se imaginase la bruja qué tipo de gente era la que llegaba a su casa. Gente con decisión y sin miedo. Todo mentira. Si mi amiga estaba acojonada, yo creo que más, pero solamente respiraba cierto respeto. Aquel sitio me ponía los pelos de punta. Menudo antro de perdición, ni en las mejores películas se encontraba algo así. Golpeé la puerta, si no recuerdo mal, unas cinco veces. Una por cada vez que se nos apagó la luz mientras subíamos. Mi amiga sudaba en frío. Estaba mal, muy mal. Intenté bromear para que se relajase un poco: “Parece que tarda en abrir… Se estará colocando bien el ojo de cristal”. Resultó, pero se puso más nerviosa aún.

Cuando se abrió la puerta, mi primera impresión fue buena. Era lo que esperaba ver. Una señora entrada en años con un vestido muy folclórico, adornado con velo morado y unos largos pendientes que aparentaban unos atrapasueños. Mientras mi amiga se presentaba con nombre y apellidos, lugar de residencia y demás, yo entré con un simple: “Hola”. Mientras le explicábamos el motivo de nuestra visita, la “bruja” puso su mirada fija en mí y no me quitaba ojo de encima. Me estaba empezando a incomodar cuando, cada vez que me movía, me seguía con su mirada. Harto de su seguimiento visual, y ya que yo no me corto para nada en lo que digo y pienso, me dediqué unas sencillas preguntas: ¿qué pasa? ¿te gusto?…

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Su respuesta fue tan rápida como corta, ni que estuviese esperando mis dudosas preguntas. Con un simple: “Noooo”, se deshizo aquella neblina de silencio que se había formado entre ella y yo. Me agarró del brazo y me arrastró tras de sí hasta un saloncito muy mono y muy bien decorado. Al más estilo burdel de periferia, con una mesita redonda en el centro, nos hizo tomar asiento en aquellas incómodas sillas decoradas con cojines de colores, muy a los años 50. Mi amiga no reaccionaba. Se fijaba en toda la decoración existente y no perdía detalle ninguno. Yo, en cambio, no dejaba de lado la mirada de la bruja que no dejaba de hacerme preguntas estúpidas para mi gusto. Cuando me cansó, le dije en voz aletardada y un poco fuera de tono: “Mire, señora. He venido a acompañar a mi amiga a que usted le eche las cartas y le pase el agua o lo que quiera. Sinceramente, creo que es una grandísima pérdida de tiempo estar aquí. Ella es la que cree y la que le va a pagar. Repito que yo solamente he venido a acompañarla. Me hubiese quedado en la Feria de Muestras, que aún me quedaba muchas cosas por ver…” La dejé perpleja, no se lo esperaba. Puso una cara muy mística y, muy seria, intentó responder algo, pero no debió atreverse. Se quedó como con cara de mal humor. Pensé que la había cagado. Me preguntó si yo creía en lo paranormal, en los espíritus, en lo evidente aunque no esté al alcance de la vista, en la vida después de la muerte, en puertas astrales… y no sé qué más paranoias más. Le dije que sólo creo en mis propias posibilidades. Que creía en lo justo y nada más. No dispongo de tanto tiempo para dedicarme por completo a ello. A partir de ese momento, el diálogo entre ella y mi amiga se desvaneció por completo y se fue centrando en mí. No sabía por dónde salir de aquella conversación. No encontraba ni pies ni cabeza, ni por dónde sostener aquel diálogo…

CONTINUARÁ…

Jezabel ✻ 🂽

CONTIGO, AUNQUE DUELA, ES IGUAL (152)

Alguna vez os habréis preguntado: ¿y si…? ¿Qué pasaría si no abandonase ahora, si continuase con mi sueño? Muchos son los que abandonan sus sueños a primera de cambio, cuando sus fuerzas se les resisten y creen que la mejor forma es abandonarlo todo y continuar por otro camino. El fracaso, una palabra que es veneno para un soñador. Una retirada a tiempo parece ser el camino más rápido, pero, el camino más corto, no siempre es el mejor. Hace meses me encontré con alguien que me hizo cambiar para mejor, me devolvió la sonrisa y, tan rápido me la dio como me la quitó, pero marcó huella en mi vida. Lo asemejo a una mezcla con la típica película americana, donde sería uno de los protagonistas y mi labor, hablando en plan fictício, sería la de invitar a una chica al baile de fin de curso. Fueron muchos intentos y todos en vano, hasta que decidí continuar con mi sueño y hacer la pregunta clave en cuestión. Su respuesta fue “SI”. Nunca me imaginé esa contestación, pero no tenía mucho que perder, la verdad. El “NO” lo tenía asegurado, claro está. Todo empezó como empiezan las historias de amor. Nos veíamos a diario y si no lo conseguíamos, hablábamos por teléfono. Era todo tan perfecto… Los días pasaban y la relación se afianzaba cada día un poco más. Su familia me trataba a cuerpo de Rey, cosa que llevaba tiempo sin pasarme. Viajábamos mucho y nos reíamos constantemente. Sus caricias y abrazos, me llenaban de vida. Sus besos me hacían tener más cerca el cielo, un lugar ansiado por los soñadores, pero mantenía mis pies en el suelo, aunque solamente por estar cerca de ella y no alejarme demasiado. Comentarios amargos en el trabajo, me desesperaban, pero me alentaban a seguir en la cresta de la ola. Eran muchos, pero yo estaba sólo contra viento y marea. Lo que algún Dios había unido y no lo separarían tan fácilmente. Nos conocíamos más y más… y empezaron los problemas. Las dudas atormentaban y ofendía hasta el más puro silencio. El cielo se me alejaba de mis manos y, el suelo, me quedaba, cada vez, algo más alejado a cada paso que daba. Llegó un lunes, de esos tan traicioneros como mis viejos amigos… y todo se acabó. Traté de pensar en lo sucedido y, después de muchas deliberaciones, todo se fue por cauce seco. Conclusiones que no llevan a ningún punto, pero que escatiman en pensamientos libres, con principio pero sin un final ajustado a la medida de la ocasión. Quizás fue mi torpeza, mi falta de entendimiento, mi carácter inusual, mi falta de tacto… pero, no todas las conclusiones pecan de falta de autoestima. Quizás el destino, tenía un as guardado en su manga y acabó con todo, por puro deseo, por falta de realidad. Tal vez, a estas alturas, esa circunstancia, me lleve a pensar en cosas que no tienen respuesta, en paralelismos análogos a mi plena conciencia. Deseos subjetivos que alcanzan un período de inestabilidad emocional, plena y duradera.

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Hay algo más tras los cristales del corazón, algo más que me invita a seguir soñando, a mantenerme vivo en éste o el otro mundo. Aún queda vida dentro de mí y aún queda aire que respirar fuera de mi jaula de huesos. El viento me favorece y, por una vez en la vida, no soy yo el que ha hecho algo mal, por lo que mi conciencia me persigue. Lo dicho anteriormente, es el destino, el cuál ya está escrito. No tengo claro lo que soy ahora, no tengo decidido mi postura hacia ella… pero, hay algo que permanece y eso es amor. ¿Amor hacia ella?, aún no lo sé, pero sí, un deseo que me lleva a continuar ese sueño, por mucho que me lastimen, por mucho que mi corazón sufra… Abandonar no es mi estilo, aunque sea por el mero hecho de aprovechar mis nulas oportunidades o por el sabor de sacar provecho a las escasas oportunidades que nos brinda la vida. Pero, de algo estoy seguro y es que, aún a día de hoy, rendirse sigue siendo cosa de cobardes, de personas que no muestran ni el más mínimo detalle en alcanzar algo por lo que han luchado tan duramente… Mi más sincera enhorabuena a los duros de corazón, a los soñadores empedernidos, a los luchadores nobles de alma que continúan el camino que se han marcado en la vida. Por mi parte, ya no creo en ángeles de caras bonitas, en las señales que se dejan ver en el cielo, en pasados olvidados y presentes sin futuro, en “nunca digas nuncajamás” y “de esta agua no beberé”, en palabras que muestren el miedo como lenguaje universal, en versos sin sentimiento… Hoy por hoy, ya no bailo con princesas. Cuando mi estrella veas apagarse, ya no estaré junto a ti para seguir dándote luz. Déjame ser algo más que un instante en tu vida…

Jezabel ✻ 🂽

MUJERES DEL 36 (141)

Pasamos los años creyendo que se trataba de un mal sueño y que nuestros lamentos nos abrirían las mismísimas puertas del cielo. Dicen que nada queda en el recuerdo que alimente hoy nuestros miedos. En este infierno, lo que siempre sobra, es silencio…

Renacieron de sus cenizas viejas glorias que lucharon en sus días. Anhelábamos reflotar nuestras vidas construyendo nuevamente sobre un suelo en ruinas. Dicen que nada queda en nuestros recuerdos salvo vagos sentimientos. En este infierno, lo que siempre sobra, es silencio…

Fui voz libertaria que retumbaba en la batalla. Acabé siendo una rosa marchita secada sobre el papel.

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Un alma bondadosa, luchadora y madre; y, ante todo, mujer. Queríamos ver un nuevo mañana mientras las cruces crecían en el jardín. Era luchadora y madre pero, ante todo, mujer. Una mujer del 36.

El miedo avanzaba y, a cada paso, eran más los caídos. Buscábamos esperanza entre restos de escombros, sueños rotos y heridos. Dicen que nada queda en el recuerdo, ni llantos ni lamentos. En ese infierno, lo que siempre sobraba, era silencio…

Fuimos voces libertarias que brotaban en el fragor de la batalla. Fuimos rosas marchitas secadas sobre el papel. Almas bondadosas, luchadoras y madres; y, ante todo, mujeres.

Queríamos ver un nuevo amanecer, mientras las cruces crecían en el jardín. Éramos luchadoras y madres pero, ante todo, mujeres. Mujeres del 36.

Jezabel ✻ 🂽

SERENA Y TRANQUILA (124)

Ahora que el tiempo decidió cerrar mis ojos y que mis palabras ya no guardan sentido. Ahora que el destino perdió todas sus cartas y que a mi vida le sobran los motivos.

Ahora que mi llanto brota en cada esquina y que mi voz aún se siente muy viva. Ahora que mis sueños se nutren de nostalgia y que mil preguntas anidan en mi cabeza…

Serena soy y tranquila me iré, sabiendo que nadie me olvida. Serena soy y tranquila me voy, sabiendo que nadie me olvidará.

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Ahora que es llano el camino del amor y es sueño de una noche de invierno. Ahora que soy patrón de causas perdidas y se que mis lágrimas se hacen poesía.

Ahora que se que el amor nunca muere y que la magia se lleva en el corazón. Ahora que la ilusión se va desvaneciendo, rezad por mi una última oración…

Serena soy y tranquila me iré, sabiendo que nadie me olvida. Serena soy y tranquila me voy, sabiendo que nadie me olvidará.

Ahora es cuando más necesito llorar y tener a todos siempre a mi lado. Ahora que la ausencia se nutre de palabra y de ojos que no ven secarse sus lágrimas.

Ahora que mi llanto brota en cada esquina y que mi voz aún se siente muy viva. Ahora que mis sueños se nutren de nostalgia y que mil preguntas anidan en mi cabeza…

Serena soy y tranquila me iré, sabiendo que nadie me olvida. Serena soy y tranquila me voy, sabiendo que nadie me olvidará.

Serena soy y tranquila me iré, sabiendo que nadie me olvida. Serena soy y tranquila me voy, sabiendo que nadie me olvidará...

Jezabel ✻ 🂽 by ☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

MEMORIA PERDIDA (099)

No tengas miedo a la oscuridad que nada puede ocurrir. Cierra bien tus ojos que nadie hablará de ti. Olvidada en el ayer, te recordaré con amor, aunque repitas una y otra vez que así lo quiso Dios.

Que sea eterno todo aquello que viviste y todo por lo que has luchado…

Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción. Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción…

Y tu grito fue al cielo y expulsaste todo tu amor. Un ángel desterrado de su última canción. Un delirio de esperanza, un grito de desconsuelo y se fue al cielo para siempre. Memorias de un destierro.

Laura Martínez vendiendo madreñas en El Fontán. Fuente de la imagen

Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción. Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción…

Sostén mis manos por un segundo y mi corazón por toda la eternidad…

!Qué triste es su recuerdo! Soñó con ganar y ganar. Y ahora se ganó el cielo, pero mordió el polvo como los demás.

Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción. Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción…

No sé porqué, ni cuándo ni dónde, pero vas a ser mi mejor momento…

La imagen de una despedida y, al partir, un sólo deseo: “ser libre de por vida y vivir en la memoria de un recuerdo“.

Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción. Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción.

Cuando la vida termine tú serás quien escriba el capítulo más bello…

Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción. Quisiste gritar al cielo y expulsar todo tu amor. Eres un ángel desterrado de tu última canción…

Que sea eterno todo aquello que viviste y todo por lo que has luchado. Sostén mis manos por un segundo y mi corazón por toda la eternidad. No sé porqué, ni cuándo ni dónde, pero vas a ser mi mejor momento y, cuando la vida termine, tú serás quien escriba el capítulo más bello.

*ARREGLOS en estribillo y ampliación del texto “EN MI MEMORIA“. Dedicada a mi abuela Laura Martínez.

Jezabel ✻ 🂽 by ☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

ME DA IGUAL (091)

Abandonar no es mi estilo, aunque sea por el mero hecho de aprovechar mis nulas oportunidades o por el sabor de sacar provecho a las escasas oportunidades que nos brinda la vida.

Pero, de algo estoy seguro y es que, aún a día de hoy, rendirse sigue siendo cosa de cobardes, de personas que no muestran ni el más mínimo detalle en alcanzar algo por lo que han luchado tan duramente…

Fuente de la imagen

Mi más sincera enhorabuena a los duros de corazón, a los soñadores empedernidos, a los luchadores nobles de alma que continúan el camino que se han marcado en la vida.

Por mi parte, ya no creo en ángeles de caras bonitas, en las señales que se dejan ver en el cielo, en pasados olvidados y presentes sin futuro, en “nunca digas nuncajamás” y “de esta agua no beberé”, en palabras que muestren el miedo como lenguaje universal, en versos sin sentimiento…

Hoy por hoy, ya no bailo con princesas. Cuando mi estrella veas apagarse, ya no estaré junto a ti para seguir dándote luz. Déjame ser algo más que un instante en tu vida…

Jezabel ✻ 🂽

AUNQUE DUELA (090)

Las dudas atormentaban y ofendía hasta el más puro silencio. El cielo se me alejaba de mis manos y, el suelo, me quedaba, cada vez, algo más alejado a cada paso que daba.

Llegó un lunes, de esos tan traicioneros como mis viejos amigos… y todo se acabó. Traté de pensar en lo sucedido y, después de muchas deliberaciones, todo se fue por cauce seco.

Conclusiones que no llevan a ningún punto, pero que escatiman en pensamientos libres, con principio pero sin un final ajustado a la medida de la ocasión.

Quizás fue mi torpeza, mi falta de entendimiento, mi carácter inusual, mi falta de tacto… pero, no todas las conclusiones pecan de falta de autoestima. Quizás el destino, tenía un as guardado en su manga y acabó con todo, por puro deseo, por falta de realidad.

Tal vez, a estas alturas, esa circunstancia, me lleve a pensar en cosas que no tienen respuesta, en paralelismos análogos a mi plena conciencia. Deseos subjetivos que alcanzan un período de inestabilidad emocional, plena y duradera.

Fuente de la imagen

Hay algo más tras los cristales del corazón, algo más que me invita a seguir soñando, a mantenerme vivo en éste o el otro mundo. Aún queda vida dentro de mí y aún queda aire que respirar fuera de mi jaula de huesos.

El viento me favorece y, por una vez en la vida, no soy yo el que ha hecho algo mal, por lo que mi conciencia me persigue. Lo dicho anteriormente, es el destino, el cuál ya está escrito.

No tengo claro lo que soy ahora, no tengo decidido mi postura hacia ella… pero, hay algo que permanece y eso es amor. ¿Amor hacia ella?, aún no lo sé, pero sí, un deseo que me lleva a continuar ese sueño, por mucho que me lastimen, por mucho que mi corazón sufra…

Jezabel ✻ 🂽

UN INSTANTE EN LA VIDA (089)

Alguna vez os habréis preguntado: ¿y si…? ¿Qué pasaría si no abandonase ahora, si continuase con mi sueño?

Muchos son los que abandonan sus sueños a primera de cambio, cuando sus fuerzas se les resisten y creen que la mejor forma es abandonarlo todo y continuar por otro camino.

El fracaso, una palabra que es veneno para un soñador. Una retirada a tiempo parece ser el camino más rápido, pero, el camino más corto, no siempre es el mejor.

Hace meses me encontré con alguien que me hizo cambiar para mejor, me devolvió la sonrisa y, tan rápido me la dio como me la quitó, pero marcó huella en mi vida.

Fuente de la imagen

Lo asemejo a una mezcla con la típica película americana, donde sería uno de los protagonistas y mi labor, hablando en plan fictício, sería la de invitar a una chica al baile de fin de curso.

Fueron muchos intentos y todos en vano, hasta que decidí continuar con mi sueño y hacer la pregunta clave en cuestión. Su respuesta fue “SI”. Nunca me imaginé esa contestación, pero no tenía mucho que perder, la verdad.

El “NO” lo tenía asegurado, claro está. Todo empezó como empiezan las historias de amor. Nos veíamos a diario y si no lo conseguíamos, hablábamos por teléfono. Era todo tan perfecto…

Los días pasaban y la relación se afianzaba cada día un poco más. Su familia me trataba a cuerpo de Rey, cosa que llevaba tiempo sin pasarme. Viajábamos mucho y nos reíamos constantemente. Sus caricias y abrazos, me llenaban de vida. Sus besos me hacían tener más cerca el cielo, un lugar ansiado por los soñadores, pero mantenía mis pies en el suelo, aunque solamente por estar cerca de ella y no alejarme demasiado.

Comentarios amargos en el trabajo, me desesperaban, pero me alentaban a seguir en la cresta de la ola. Eran muchos, pero yo estaba sólo contra viento y marea. Lo que algún Dios había unido y no lo separarían tan fácilmente. Nos conocíamos más y más… y empezaron los problemas.

Jezabel ✻ 🂽

ERRORES DE LOS QUE AÚN SIGO APRENDIENDO (088)

Siete años y se fue el amor que prometías. Largo fue lo que duró, cortos fueron los días. Lágrimas que manan haciendo daño sin dolor. Todo pasa por amar a quien me rompió el corazón.

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A cada paso que doy, voy sintiéndome mejor. Todo este camino, ahora es sólo para mi. Ya no me consume la tristeza si no estás. Cansada de esperar, creer que un día volverás.

Soñaba con quien no me hizo sentirme mujer. No me pienso detener, no soy veloz pero sigo corriendo. Aún queda mucho por hacer, errores de los que aún sigo aprendiendo.

Me acepto tal y como soy, con mis virtudes y mis defectos. Qué alguien me diga, ¿cómo terminaría? Ya no quiero a quien antes no lo hacía. ¿Cómo le puedo arrancar de mi corazón?

Tengo vida en mis manos, en bandeja servida. Algo de amor, fuerza con la que se olvida. Quiero ser feliz aunque no sea contigo. Nada dura para siempre, amigo, en toda una vida.

Concluiste con esta historia, todo acabó así. Ahora ya no puedo creer más, no solo en ti. No me pienso detener, no soy veloz pero sigo corriendo. Aún queda mucho por hacer, errores de los que aún sigo aprendiendo.

Me acepto tal y como soy, con mis virtudes y mis defectos. Guarda lo mejor, quédate con todo lo demás. Trata de decirme cuánto puedas, pobre mortal.

Fuiste todo para mi y ahora no eres nada. No todas las lágrimas, siempre, fueron amargas. Si es que caigo, aún no está todo perdido. Levantarme tan sólo es una obligación.

No esperes ni dejes que ésto se muera, para decirme dónde es más dulce la espera. No me pienso detener, no soy veloz pero sigo corriendo. Aún queda mucho por hacer, errores de los que aún sigo aprendiendo.

Me acepto tal y como soy, con mis virtudes, con todos mis defectos. Mis pequeños defectos, mis grandes virtudes. Sabía que era largo el camino, que todo son piedras, pocas las luces.

Construyo un futuro a base de tesón, constancia sin miedo, puedo sentirme mejor. Aléjate antes, no pienses en decirme nada. Ojos que al no ver, no siente el corazón.

Libre porque ahora disfruto siendo yo. A cada paso que doy me siento mejor.

Jezabel ✻ 🂽