LABERINTO (269)

Pesado como el cemento
siento el cansancio de mis ojos tristes.
Los párpados se caen y no me dejan ver
qué sigue en el camino.
Apenas diviso sombras, ráfagas de viento helado
colándose entre las ramas,
bultos informes,
de lo que supongo:

Fuente de la imagen

Hombres,
árboles,
animales,
cosas
que simplemente se cruzan sin un sentido aparente.
“Por las noches, duerme con tu cabeza hacia el norte,
para saber hacia dónde ir por las mañanas”.
Lo aprendí en la niñez, cuando aún tenía
los ojos brillantes con los colores del asombro.
Probablemente un mal sueño,
una pesadilla,
o simplemente el destino quiso torcerme el rumbo
hundiéndome en este laberinto interminable.

*** Daniel Omar Granda ***

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