AMOR (286)

Pensó que lo sabía todo en el amor,
pero cometió un pequeño error
sin darse cuenta le pudo el corazón
y no se dio cuenta que se enamoró.

Todo empezó con un cortejo
o simplemente con un juego.
Pero a veces corazón traiciona
y poco a poco se enamora.

Fuente de la imagen

Fue un sentimiento mutuo
que dos cuerpos sintieron
sin darse cuenta en el momento,
nació un bonito sentimiento.

En ese momento se juntaron
para sentir la pasión
de éste que empezaba,
este nuevo amor.

Ana María Quintana

BENDITA LLUVIA [LOQ’ALAJ JAB’] (285)

BENDITA LLUVIA (Versión en K’iche’, idioma maya)

Loq’alaj jab’ che qatzuqik
Loq’alaj jab’ che qaja’xik
Chwi le qachoch, qak’olib’al
Chwi le qab’ix, le qatiko’n.

Loq’alaj jab’ rech b’enaq q’ij
Kuje’larsaj le jyub’ taq’aj
Kuraxarsaj le uwa taq saq
Le uwa taq saq kuya uje’lal.

Loq’alaj jab’ rech le chaq’ab’
Le ujoronal awuk’a’am
Xaq xew chaja’j le qawaram
Loq’alaj jab’ kujuxlan na.

Loq’alaj jab’ rech nimaq’ab’
Are qak’ul le sutz’ aq’u’um
Maj b’a kchakux chech we kamik
Loq’alaj jab’ chatuxlanoq.

Loq’alaj jab’ chujak’asuj
Le qapalaj chi’l le qaqan
Ruk’ le aja’ chujach’aja’
Loq’alaj jab’, loq’alaj jab’…

Fuente de la imagen

BENDITA LLUVIA (Versión en Español)

Bendita lluvia por mantenernos
Bendita lluvia por refrescarnos
Sobre nuestro techo, nuestro hogar
Sobre nuestra milpa, nuestro cultivo.

Bendita lluvia de atardecer
Que embellece nuestro paisaje
Que reverdece todos los campos
Que embellece todos los campos.

Bendita lluvia de cada noche
En tu interior mora el frío
Solo los sueños has de regarnos
Bendita lluvia descansaremos.

Bendita lluvia de amanecer
Nuestra cobija las nubes que te cobijan
Nuestra labor, hoy, no la haremos.
Bendita lluvia, puedes calmarte.

Bendita lluvia despiértanos
Nuestro semblante y nuestros pies
Con esa tu agua báñanos ya
Bendita lluvia, bendita lluvia…

**Poeta Maya – Felipe Tambriz**

DÍA PARA CANTAR POESÍA (284)

Dame un grano de poesía en la arena
Y que cuelgue del techo de la esperanza
Dame un amor ceniciento en la luz
Y que reparta risas en mi incertidumbre.

En la ubre del tiempo
Solo se espera la caída
Del embrión de la maldición
Y se incendiará la justicia.

Fuente del vídeo

Dame una palabra en honor a la poesía
Que recuerde la alegría y pinte la hermosura
Dame un mañana pletórico de canciones
Con palabras que se lean en redes sociales.

Es un día para cantar poesía
Al oído del clamor de mi gente
Es un día para remembrar la ironía
Del mañana que aprisiona el pasado.

Fuente de la imagen

Te daré un sol que alumbre las tinieblas
Un silencio que refresque el dolor
Una esperanza que te cante mis versos
Y un mañana que renuncie al miedo.

Soy el insomnio que resucita la memoria
El coraje que recluta las pasiones
Y la palabra que entreteje la poesía
En el silencio de la noche opacada.

Ya mañana resplandecerá la esperanza
con tortillas y frijoles en la mesa
Se encenderá la victoria del humilde
Que esperó en la sombra del consuelo.

Ya mañana será dueña del pasado
Un paisaje es la risa de un niño
Pues mañana será historia el pasado
Con el canto que se llama poesía.

**Poeta Maya – Felipe Tambriz**

LA BITÁCORA DEL NAUFRAGIO – CARTA ABIERTA DE UN NAÚFRAGO (283) [PARTE 01/12]

INTRODUCCIÓN:

Daniel Granda 26/12/2020

Todos los Lunes, un nuevo relato. Recopilado por Daniel Omar Granda.

Dónde estás, te necesito. La espesura de la sombra de tu noche espanta la mañana y crece, igual que los gigantes de los cuentos, a medida que el terror avanza frente a mis ojos. Entonces me apichono, tiemblo, literalmente me cago de miedo y me tapo la cara con las dos manos para no ver, pero es imposible no ver: “Una vez que abras los ojos, nunca más podrás volver a cerrarlos”, decía aquel famoso graffiti del París-Mayo 68’, que a la militancia de los 70′ nos quemaba la cabeza. Y que cierto, carajo. La mirada fija del miedo. El triste asombro que no puede con sí mismo. Esta puta conciencia que te castañetea en los dientes. Tus ojos y los de tantos gritando esa urgencia de cambiarlo todo. Los que están y no están. Los que no deberían estar pero están. Los traidores a los otros y los traidores a sí mismo. El comemierda de siempre y los nuevos comemierda. Los “José yo te lo explico” que denunciaba Tato Bores y lo inexplicable para José, para doña Rosa y para toda la parentela. Pasa, pasa, pasa… decían los gallegos, pero no pasa, se queda pegado como moco en los agujeros del alma. La sombra de tu noche no tiene mañana y eso la hace más sombra y la hace más noche. Pasa, pasa, pasa… un carajo pasa.
El gigante, con el día, parece diluirse y aparecen los enanos con su discurso de la hora del perdón, del olvido necesario, de la conciliación obligatoria, de la teoría de los dos demonios, del algo habrán hecho porque los argentinos somos todos derechos y humanos, que estamos a salvo si nos portamos bien y si no pensamos en boludeces como esas de la igualdad, la libertad y la fraternidad, que la mano dura era necesaria para restablecer el orden, que en algo andarían, que el caos es un caos y el big bang no existió; y entonces, después de una noche dura nos aflojamos, tomamos unos mates, nos miramos por un rato el ombligo, a veces hacemos el amor -con sábanas o sin sábanas da igual al decir de Mario Benedetti- cerramos un cachito los ojos y parece que dormimos. Aún no, ojo, en guardia. Los enanos también la ofician de alcahuetes, se meten por cualquier agujero. En el baño, en las cloacas, en los bolsillos de tu camisa, en la cama, en la puerta de tu casa, en la sopa. Donde quiera que vayas, allí están los enanos. Anotando, atisbando, midiendo, botoneando, marcando. Hay miles de enanos. Son los creyentes devotos del santo oficio que, por ganarse el cielo, persiguen a los demonios y no les dan tregua, los entregan a la santa purificación de la picana. Son los tacheros afables que te conversan verde para recoger maduro. Los relatores de fútbol hijos de puta que incitan a la argentinidad boluda para pasar por la Avenida de Mayo -mientras la Comisión de la OEA registra las denuncias de los familiares por las desapariciones- gritando que en la Argentina no existió la noche, ni vos. Son los curas en tecnicolor que reciben a los familiares para consolarlos, contenerlos, calmarlos y sacarles de paso algún dato, de amigos, de conocidos, de parientes, de peligrosos pensantes o de cualquiera que pudieran convocar para tener alguna que otra charla amable con el dueño de los candados; para después, eso sí, hacer los debidos actos de contrición y agradecerle al buen señor el favor de permitirles servir a la patria como dios manda.

Fuente de la imagen

Y uno debajo de la cama, cagado de miedo, creyendo o soñando que en ese agujero de enfrente vas a estar más seguro y entonces tomas aliento y uno, y dos y tres. Respiras profundo y saltas. Al fin voy a poder descansar. El lugar es chico y un poco precario pero no importa, están juntos y vivos. Sin dudas las cosas se te complican porque no estás solo, tenés con vos a tu mujer, a tus hijas y como mucho el bolso que pudiste rescatar con los documentos personales, cuatro papeles, dos mangos con cincuenta y el muñequito de trapo con la camiseta de Boca que la más grande bautizó como Tito. El problema más serio es que hay que comer todos los días y, para comer, hay que laburar. Pero claro, al diario no podés volver y entonces vendés café por la calle, huevos, sábanas, máquinas de escribir, estanterías para negocios, libros, probás con las ofertas del colectivo de por si esto fuera poco, la biblia, el calefón, yira yira y toda la filosofía de Enrique Santos Discépolo que, si bien no te alcanza, le pone a tu entendimiento una pequeña mueca parecida a una sonrisa.
Mientras jugás con la más chica, sentís que unas pezuñas rascan la puerta, crick, crick, crick, las ratas te encontraron de nuevo. Las llevan de a racimos los enanos, una sujeta a cada dedo.
-Me tironean del meñique, oficial.
-No, mejor sigamos la del índice, es el indicado. Ya olfatean la tierra. Por allí…
Y vos que te mordés los labios, y otra vez, y uno, y dos y tres ¡hop! A correr. Como puedas, con el último aliento que nunca es el último, corrés. En una mano tus hijas, en la otra el bolso, tres papeles, seis botones, una camisa. Fiódor Dostoyevski por lo menos te acompaña. Los demás se quedaron, no hubo tiempo.
Te agarró otra vez la tormenta. La cáscara de nuez en la que flotabas se te fue al carajo y caes al agua, te aferrás con fuerza a un madero, flotás a la deriva pero todavía flotás. La vela fue deshecha pero aún flotan los maderos, sólidos, seguros, indestructibles. Aunque te hundieras vos sabés que ellos seguirán allí, de eso estás seguro. Te alegrás y descubrís algo importante. Ahora estás seguro que el error estuvo en la elección del velamen, en los vientos, en el timón, donde vos quieras; pero nunca en la madera. La madera es noble, fue bien elegida. Flota con vos a cuesta o sin vos, pero flota. En la noche de mar embravecido, allí estará. Será la base de nuevas embarcaciones. Otros veleros la tendrán en sus costillas. Manos más diestras que las tuyas harán nuevos encastres. Sueñas…
La sombra de tu noche se extiende en esta mañana incierta. Me pregunto si es función de la luz librar esa batalla. Será posible una noche de luz o estamos condenados a vivir ciclos inevitables. No será un absurdo sinsentido la noche. Aferrado al madero te adormecés. De la misma vieja madera está hecha tu guitarra. Sabés que en algún rincón de la noche los amantes se aman. En ella cabe todo, el amor, el odio, el miedo, la locura, la tortura, la esperanza. Hay abrazos nocturnos y urgentes que sueñan, que aman, que copulan con rabia pariendo mañanas. Será la noche el punto de partida y su proyecto el mañana. Entre ambos, noche y día, el amor y el desamor. Pero también la noche es silencio, abandono, dolor, desesperanza. Cerrás los ojos y está en vos, los abrís, pero cada día hay que construirlo. Una nos envuelve, al otro hay que andarlo. Saber que no hay camino, como dijo Antonio Machado, que todo es andar haciendo camino.
El sopor de la seguridad te afloja los músculos. Dormido profundamente, flojo, caés al agua. El chapuzón te despierta -el madero- Si no te aferrás a él, seguro que te hundís para siempre. Qué será siempre. Habitantes de la noche, cómo es siempre. Nosotros fuimos mañana, ayer, pero nunca siempre. Qué cambió el nosotros entusiasta. El mundo marcha al revés de lo previsto. Hoy las madres suceden a sus hijos como un signo de esperanza: “Nuestros hijos nos parieron”, dicen las Madres de Plaza de Mayo. Cómo fuimos capaces de parir estas tigras y nos resultó imposible copular con la historia. Tal vez la embarazamos y no nos dimos cuenta o tal vez no alcancen siete años sino setenta, o setenta veces siete. Mientras tanto, debajo de la cama, recibimos delirantes mensajes desde el éter con la orden de reorganizarse, caracterizando el desbande como estratégico. Ya verán cuando avancemos, decían un puñado de hijos de puta delirantes mientras tanto, disfrazados de comandantes guerrilleros, se peleaban en París para ver quién se quedaba con más guita, se traicionaban, nos traicionaban, se puteaban, se acusaban de alta traición, se condenaban a muerte y viceversa. Eso sí, en Europa, con la seguridad de estar bien lejos de tu noche negociaban con el Almirante Emilio Eduardo Massera, quién había dejado organizadita y funcionando la ESMA y pretendía ser el nuevo Perón, con el apoyo de la traición de la conducción Montonera. A vencer y a resistir que la victoria es nuestra. Como a Dante Alighieri: me dan un infinito asco los traidores.
Y si fueran ciertos nuestros sueños, no los de ellos, los nuestros. Si a pesar de todo retoñamos. Si se cumple a pie juntillas el regreso en el viento, en una canción, en una madre, en vos, en el pueblo. Sobreviviente: hay que sacudirse el polvo del silencio, no está dicha la última palabra, unamos los maderos.
Dónde estás, hermano, te necesito. Sé que soy muchos y a veces no soy capaz de ser yo mismo. Tengo miedo o estoy cansado que es igual. Cómo amarrar tantos maderos. Todos los días pienso qué hubieras hecho vos si la vida nos cambiaba los papeles. Pero la vida no quiso. A veces puteo contra esta jodida vida y lloro en el silencio. Hoy te escribo. Hoy, y ayer, y antes de ayer, estuve con el pueblo. Vos eras la consigna y yo, tu testigo. Las banderas flameaban como antes, el tiempo es otro y no flamea. No estás ni vos, ni Tito, ni Nené, ni Héctor, ni Simona, ni Oaki, ni el Gordo, ni Tomás, ni Román, ni tantos ni. En qué recodo de la historia se quebraron sus veleros. Hasta cuándo esta noche que nos habita…

*** Daniel Omar Granda ***

“Morir es dormir. ¿No más?
Morir es dormir… y tal vez soñar.”
«Hamlet (Acto III – Escena IV)
W. Shakespeare

CONTINUARÁ…
El Lunes 4 de Enero, un nuevo relato.

ROSAS DE FUEGO (282)

Hoy cayó tu esperanza boca arriba en el suelo.
Tu pelo, chuza y tierra, rodó junto al viento
el yerto pavimento floreció con tu sangre
llenándose de rosas, coronando tus sienes.
Tal vez te ungió la calle
en mudo intento por hacerte su dueño.

Después de tu caída,
con ese ruido sordo y seco,
la muerte escurridiza se adelantó al silencio
haciendo pedazos tu apuro y el asesino premio.

Seguramente pensaste ganarle al horario,
buscando este mes conseguir ese aumento.
Qué absurdas suenan ahora las siniestras palabras:
Horario, presentismo, producción y hasta el mísero sueldo.
Tus ojos ya vencidos no entienden qué pasa
o sí, tal vez, quién sabe…

Fuente de la imagen


Como mirando al grupo que formamos,
a esas manos callosas que aprietan fuerte el bolso
a esos mudos testigos del acto de tu muerte.
Intentaste moverte y fue inútil.
Solamente tus ojos gritaban desde lejos, diciendo:
No corran.
No vale la pena.
No hay que hacerle el juego
ni al reloj ni a los dueños.
Ser pobre no se cambia en una sola carrera.

Nos fuimos de uno en uno y vos, allí quedaste
tirado
durmiendo
solamente la calle coronó tu apuro.
Todos llegamos tarde, tal vez unos minutos.
Ninguno ganará en esta quincena el asesino premio.
Pero… sólo a vos,
la calle le ciñó su corona con las rosas de fuego.

*** Daniel Omar Granda ***

*A Juan Pavimento, arrollado en la vía pública en la madrugada del 13/6/80.

LA BITÁCORA DEL NAUFRAGIO (INTRODUCCIÓN) (281) [00/12]

La República Argentina, desde 1930 hasta 1983, fue azotada por golpes militares violentos, que derrocaban las democracias republicanas surgidas de elecciones libres. Esa es la triste historia de mi país, lamentablemente. Tampoco vale afirmar que han sido “solamente” las fuerzas militares quienes cometían esos atropellos; en general, eran apoyadas por diversos sectores de la sociedad: Partidos políticos, Iglesia, Sindicalistas y hasta el propio Partido Comunista. Pero sin lugar a dudas, durante el golpe sangriento del período: 1976/1983, llegamos a conocer el peor rostro de nuestra sociedad. Miles de Centros de Detención y Torturas Clandestinas, se instalaron en todo el territorio nacional. La tortura como método y la “desaparición forzada de personas” fueron aplicadas sin piedad con un saldo de 30.000 desaparecidos; cientos de niños secuestrados o nacidos en cautiverio, que al día de hoy se los sigue buscando; miles de muertos y un incalculable número de prisioneros que, si tenían suerte, eran blanqueados en las cárceles. Pero aquellos que consideraban demasiado íntegros y que no iban a delatar aportando algún dato; terminaban en una fosa común o tirados vivos desde los aviones en medio del Río de la Plata. Estos y muchos más son los atroces hechos ocurridos hasta el advenimiento de la democracia con el Dr. Raúl Alfonsín en 1983.

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La historia la conocen y “La bitácora del Naufragio” pretende homenajear a aquellos que perdieron sus vidas durante dicho período. Los personajes son arquetipos de los diversos argentinos que murieron luchando en esta gesta y de su propia épica. Aunque argentino, mis abuelos paternos son asturianos y agradezco la posibilidad de dar a conocer estos cuentos en #memoriasdeundestierro. La idea es publicar un cuento de la “Bitácora” semanalmente, hasta completar la totalidad de ellos con el cuento de “La noche”, que describe acabadamente la mentalidad propia del torturador.

***Daniel Omar Granda***

Todos los Lunes, un nuevo relato. Recopilado por Daniel Omar Granda.
El Lunes 28 de Diciembre, comienza el primer relato.

INTRODUCCIÓN:

UN DOMINGO DIFERENTE (280)

Diferente de otros domingos porque habíamos decidido salir a remar por el río Uruguay. Con Julián, desde temprano, tomamos unos mates y nos preparamos el bolso con todas las cosas indispensables para divertirnos a lo grande con este deporte del que sinceramente, yo no tenía la menor idea. Sobre las 08:30 Agustín nos pasó a buscar para ir al Club Regatas de Concepción del Uruguay. Cuando llegamos, Alberto ya nos estaba esperando. Ellos, que eran socios, hicieron los trámites para sacar las canoas y las aprontaron para echarlas a flotar. Ya en el embarcadero, lo pensé más de una vez, pero estaba decidido a probar y entonces lo hice.

Realmente sensacional, jamás pensé que el canotaje resultara tan divertido. Al principio me costó coordinar los movimientos con Julián, pero de a poco fui regulando mis esfuerzos para no entorpecer las maniobras de mi ocasional compañero. Al rato de navegar, los remos se hundían (más o menos) al unísono, y entonces la canoa se deslizaba suavemente sobre el Uruguay. El paisaje era un espectáculo en sí mismo. Jamás había visto tal variedad de pájaros y menos se me hubiese ocurrido, que los verdes del slogan periodístico, fuesen absolutamente ciertos. Debo aclarar aquí que al río Uruguay le dicen popularmente “El río de los pájaros” y además, a la provincia de Entre Ríos se la destaca con el slogan publicitario de “Todos los verdes”. Realmente disfruté de un paisaje sobrecogedor. Ese contacto con la naturaleza me fortificaba el espíritu y me hacía olvidar del cansancio natural de quién no está habituado a realizar ejercicios físicos permanentemente.

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No sé, a ciencia cierta, cuanto tiempo remamos. Tampoco sé, cómo se llamaban esas playas de arenas blancas que teníamos sobre el costado (a babor, supongo), lo cierto es que al tiempo de navegar apaciblemente, alcanzamos a la otra canoa con Agustín y Alberto y convinimos a los gritos, dar la vuelta y emprender el viaje de regreso. Cuando desembarcamos, las piernas no me respondían. Los muchachos me dijeron que era absolutamente normal, por ser la primera vez que remaba y me aconsejaron, que para elongar los músculos, lo mejor era jugarnos un partidito al paddle. Desde chico fui habilidoso con las manos, así que en este deporte no hice tan mal papel. Además, estaba habituado a jugar pelota paleta, y nada menos que con la pelota rápida (la negra, de caucho macizo). Después de un reparador descanso, unos largos en la pileta nos permitieron refrescarnos y realmente elongar los músculos de verdad. Supe por los muchachos, que el Club Regatas funciona en Concepción desde hace más de sesenta años y que dispone de excelentes instalaciones para practicar todo tipo de deportes: natación, remo, padle, tenis, rugby, futbol, gimnasio con aparatos y todo lo que se les ocurra. Una buena ducha, y a practicar otro deporte que me encanta: el masticatorio. Después de cansar el cuerpo, estaba realmente hambriento. Así que decidimos encontrarnos en el buffette del club, para poner en práctica mis conocimientos gastronómicos. Cuando llegué al buffette, Alberto y Julián ya estaban masticando. Al rato llegó Agustín. Nos atendió Miguel, el dueño y nos contó que la cocina estaba comandada por su propia esposa: Irma, reina y  señora del lugar. Por lo tanto, nos aconsejó pensar en las pastas que son absolutamente caseras, afirmando que nos decía caseras pero, con toda la significación que tiene hacer las pastas del domingo en nuestra propia casa.

Nos trajo un buen vinito tinto, que no conocía y que nos recomendó Miguel, un borgoña que realmente nos pareció estupendo. Inevitablemente, me tuve que hacer cargo de las bromas “por mi habilidad con el remo”. Hice de tripas corazón y los dejé que disfrutaran. De paso, me reí a lo grande con los relatos mímicos de Julián. Y entonces llegó el momento de la verdad. Después de un rato, hizo su aparición Miguel con sendos platazos de Canelones a la Rossini que Irma prepara con los panqueques, verdura fresca y con las dos salsas. De postre, una nueva botella de borgoña y helados para todos. Realmente de primera.

Felicité sinceramente a Irma por su mano en la cocina y sin hacer demasiado barullo (para no despertar a los pájaros), me pedí un taxi y me hundí en una reparadora siesta entrerriana.

*** Daniel Omar Granda ***

AQUEL VIEJO ÁRBOL (279)

Mientras tú me susurrabas al oido,
las flores empezaron a brotar.
Alrededor sonaban los pájaros,
que a nuestro lado se ponían a volar.

Sentados debajo de aquel viejo árbol
una historia me empezaste a contar,
de un niño que pasó a ser hombre
en aquel mismo lugar.

Fuente de la imagen

Como se pasa de ser oruga a mariposa
para un día poder volar
y llegar a rincones que ni podía imaginar,
pero tú con tus palabras me hiciste llegar.

Los dos debajo de aquel viejo árbol
nos pusimos a soñar,
pero todo aquel sueño
era nuestra propia realidad.

Ana María Quintana

HIMNO DE LOS TERCIOS ESPAÑOLES (278)

Aunque, Los Tercios de Flandes fueron una unidad de infantería del Imperio español, cuya superioridad quedó patente durante los siglos XVI y XVII, que se ha hecho enormemente popular gracias al cine y a la literatura en los últimos años, precisamente la ficción es la culpable de que se le asigne a esta unidad un himno, viralizado por Youtube, que es una invención de la serie: “Aguila Roja” de TVE.

La letra de este supuesto himno dice lo siguiente:

Fuente del vídeo

Oponiendo picas a caballos,
enfrentando arcabuces a piqueros,
con el alma unida por el mismo credo
,
que la sangre corra protegiendo el Reino.
Aspa de Borgoña, flameando al viento,

Hijos de Santiago, grandes son los Tercios.
Escuadrón de picas, flancos a cubierto,

solo es libre el hombre que no tiene miedo.

Lucha por tu hermano, muere por tu Reino.
Libre por la paz en este gran Imperio.
Nunca habrá derrota si nos hacen presos.
Solo tras de muertos, capitularemos.


La gola de malla, chaleco de cuero,

peto y espaldar, me guardarán del hierro.
Levantad las picas con un canto al cielo.

Nunca temeré si van columna al Tercio”.

Un texto plagado de referencias históricas y verosímiles sobre esta unidad. Picas a caballos, referencia a la estrategia de esta infantería de defenderse de las cargas de caballería con largas picas siguiendo la tradición de las falanges griegas. Aspa de Borgoña, mencionando la Cruz de San Andrés en color rojo que identificaba a las tropas al servicio del Imperio español y de la Casa de los Austrias (a su vez emparentada con la Casa de Borgoña). Hijos de Santiago, en referencia al grito en honor al santo con el que iniciaban los combates estos soldados: «¡Santiago y cierra, España!».

Fuente de la imagen

El problema está en que el himno y la letra no tienen nada de antiguos. Según informa en su web TVE, el autor de dicho himno es Daniel Sánchez de la Hera, compositor de música para cine y televisión. La canción apareció por primera vez en la serie Águila Roja en 2010. Una de las escena en las que suena es cuando la cantan unos soldados españoles cautivos por fuerzas portuguesas y que van a ser ejecutados por éstas.

***-Hugo Ugarte-***

RECOMIÉNDAME UN POEMA: LOS NADIE (277)

Eduardo Germán María Hughes Galeano, nació en Montevideo, Uruguay, el 3 de septiembre de 1940. En 1960 inició su carrera periodística como editor de la que sería la mítica revista Marcha. Tras el golpe de Estado de 1973 fue encarcelado y tuvo que exiliarse a Argentina. Publicó “Las venas abiertas de América Latina”, libro que marcaría varias generaciones, y que fue censurado por las dictaduras militares de Uruguay, Argentina y Chile. Esta obra proponía una historia de América Latina en clave de descolonización, lo que en ese entonces era impensable en los discursos dominantes. En Argentina fundó la revista cultural Crisis.

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En 1976 fue añadido a la lista de los condenados del escuadrón de la muerte de Videla por lo que tuvo que marcharse de nuevo, esta vez a España, donde escribió la trilogía Memoria del fuego (un repaso por la historia de Latinoamérica).
Regresó a Montevideo en 1985. Con otros escritores, como Mario Benedetti, y periodistas de Marcha, fundaron el semanario Brecha.
En 2007 superó una operación para el tratamiento del cáncer de pulmón, que le ganaría la batalla en 2015.
En abril de 2009, el presidente venezolano Hugo Chávez entregó un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina al presidente estadounidense Obama durante la quinta Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago.

Fuente del vídeo

Junto su obra como periodista desarrolló una obra más narrativa, siempre comprometida y llamada a la reflexión. Destacan la novela corta “Los días siguientes” (1963) a los relatos contenidos en “Vagamundo” (1973). “El libro de los abrazos” fue uno de los libros más exitosos y logrados de Galeano. La obra de Eduardo Galeano nos llama a establecer un frente común contra la pobreza, la miseria moral y material. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.
Fue investido Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana, de El Salvador, la Universidad Veracruzana de México, la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, la Universidad de Buenos Aires, y la Universidad de Guadalajara, México.
Murió el 13 de abril de 2015, en Montevideo.

***-Hugo Ugarte-***

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