SALTO AL VACÍO (225)

Cuando supe que te disponías a saltar y salirte del encierro de esa pareja que te ahogaba y no te dejaba vivir; no podía creerlo. Al principio me dio miedo, después te busqué por toda la ciudad. Cavilando recuerdos, recorrí uno a uno los lugares comunes y sin poder encontrarte. En cada lugar, en cada mesa que nos había cobijado, fui recogiendo los pedazos de nuestra propia historia. Las angustias, las dudas, las ganas contenidas, los temores sensatos y de los otros. Sobre todo de los otros, el miedo a volver a equivocarnos.

Los espacios no existen sin nosotros. Sólo a partir de nuestra propia geografía cobran sentido. Sin nosotros son solamente espacios vacíos que podrían ser otros y daría lo mismo. Por alguna extraña alquimia, cada lugar que recorría, me devolvía al instante un pedazo de  la historia. Y así te fui construyendo o modelando a mí antojo,  ¿Quién sabe?  ¿Quién quiere saber? Aquí empezó todo, en este café que hoy se mostraba silencioso y olía a desayuno. Un tibio sol templaba la mañana y entonces me senté en mi mesa  -mi mesa- que tiene que ver con mi propia geografía. Pedí café y esperé tontamente verte aparecer.

A través de la ventana, la plaza hormigueaba gentes que le hacían cosquillas con el taconear de los zapatos. Los canillitas voceaban las últimas noticias de los periódicos y ofrecían las historias del  día en sus pequeñas manos de niño explotado por la pobreza. Un viejo linyera, con un largo piloto mugriento, raído de tiempo y de ausencias, cruzó en diagonal a mi ventana  conversando con sus perros. Caminaban iguales, el viejo y los perros, con el paso cansino, bamboleante y sin ningún apuro aparente; buscando por el suelo algo que le sirviera para vender o canjear y así, engañar las tripas por algunas horas. Esperé un rato y decidí buscarte en otras madrigueras. Todo fue inútil, debía esperar a que me encontraras. Siempre debía esperar y ya se me estaba haciendo costumbre. Decidí entonces volver al lugar donde te conté aquella vieja leyenda, del pueblo guaraní, acerca de los pequeños Isondúes; los pequeños bichitos de luz que Aña, el dios del mal, perseguía por los campos para atraparlos y destruirlos. Mientras que Tupá, el dios de la bondad, los protegía impidiéndoselo. Recuerdo que te dije, en aquella oportunidad, que lo que deseaba era poder atrapar esa chispa en tus ojos y que por eso,  te contaba la historia de los indios guaraníes y de los Isondúes:

Fuente de leyenda

Dice la leyenda que había en el pueblo un luminoso indio guaraní que atraía a la vez admiración, odios y amores. Se llamaba Isondú. Era de esas personas que hacen que parezca fácil cazar bien, pescar aún mejor y gustarles a todos. O a casi todos. Porque Isondú llegaba y las jóvenes no buscaban excusas para acercarse. Simplemente venían a mirarlo, a conversar con él. Y lo rodeaban los amigos. Donde estaba Isondú había acción y risas. No era su intención, pero se destacaba de los demás. Como si tuviera una luz propia.

Los que no se agrupaban junto a Isondú, los que no lo querían, empezaron a sentir que se perdían bajo su sombra. Se quedaban mirándolo, en la oscuridad. Primero solos, impotentes. Después juntos, envalentonados, compartiendo la envidia. Pensamientos de oscuridad. Isondú lo supo aquella noche, cuando cayó en una trampa cara cazar animales y sus envidiosos enemigos se abalanzaron sobre él y lo despedazaron todos juntos, a la vez y por sorpresa. Le hicieron muchas heridas. Tantas heridas por donde se vertía profusamente la sangre de Isondú hasta que murió. Pero él era un indio de este mundo y de otros mundos. De hecho fueron sus heridas las que cambiaron de color. Se aclararon, se volvieron blancas y brillantes. Y con la ayuda de Tupá, se fueron volviendo en lucecitas con alas que se desprendieron del cuerpo tomando vuelo. Se fueron agrupadas como pedacitos voladores del cielo. Se transformaron en las luciérnagas que antes no existían. Desde esa noche, entre los ríos Paraná y Uruguay, hay una zona donde es casi imposible que alguien se deje ganar por la oscuridad del camino con la ayuda de los isondúes.

*** Daniel Omar Granda ***

DEPREDADOR (224)

Por qué esas ansias desmedidas
por devorarte un animal maltrecho.
Por qué acorralar a la otra fiera
haciendo que pague por ser
simplemente lo que es:
Un animal vencido y cansado.

Fuente de la imagen


Acaso no te satisface
solamente la venganza
de poder abrir tus babeantes fauces,
en un rugido de victoria,
sobre esa presa inerme y propiciatoria.
Disfruta de tu triunfo, pero ten cuidado,
nunca olvides que la selva
está llena de cazadores…

*** Daniel Omar Granda ***

BOFETADA DE REALIDAD (179)

Intento ponerme una venda en los ojos y confiar, pero hoy me he dado cuenta de que es inútil, no puedo dejar de hacerme una idea preconcebida, convencerme de lo contrario y después pegarme la gran hostia. Es cíclico… sé la verdad, me dices que es mentira, trato de convencerme, tener fe, y luego… ¡bofetada de realidad! Es frustrante.

Yo no tengo claro lo que tengo por dentro, pero si sé lo que quiero, y me parece muy raro, si no imposible que tú no sepas ni uno ni otro, lo siento. Esto viene a que, creo que tienes las ideas más claras con respecto a todo de lo que quieres hacerme creer.

Con ésto no quiero decir que me enfade o te deje de hablar, pero no voy a forzar las cosas intentando lo inevitable… Es como estar con una persona que está a punto de morir y agarrarlo para que no lo haga. Tarde o temprano lo hará, es agotador. He pasado noches llorando y sin dormir con este tema que sé que no va a ningún lado y lo único que consigo es destrozarme un poco más. A veces he pensado si no sentiré algo más de lo que soy capaz de reconocer, pero prefiero no darle vueltas. Sé que te quiero un poco más que a mis amigos porque hemos compartido más que amistad, y eso ya me parte. Eso es…. Es lo que me pasa continuamente contigo, me partes, y no sé cómo reconstruir esta mierda que llevo dentro. Siento.

Fuente de la imagen

Llevaba media hora trabada en ese siento…

Porque no sé en realidad qué es lo que hay ahí dentro, de mi cabeza, de mi pecho o mis entrañas… Y sentir… Siento haber hecho tantas cosas que no debería haber hecho, y de las que creo, que en el fondo, no me arrepiento. Odio estar así, en esta situación, pero no puedo evitar sentirme bien cuando recuerdo algunos momentos.

Creo que estoy divagando de nuevo, no puedo evitarlo, no sé si estoy mal de la cabeza o son las hormonas. Lo cierto es que necesito hablar con alguien de ésto y eres la única persona con la que puedo hablar… Es irónico. Así no voy a salir del pozo.

*[- Lathgertha -]*

MIEDO AL CAMBIO (177)

Ven aquí, ¿dónde vas? Si no sabes ni quién eres, no sabes en quien confiar, porque en el fondo sabes que no son amigos de verdad. Cuando tienes un problema ¿ellos dónde están? Te sientes mal por dentro. Podrido, muerto.

No crees en ti mismo, así que te encierras en tu cuarto y dejas de lado al resto. Te centras en lo que quiere el resto, sus metas, pero no en las tuyas. Lo que no te das cuenta es que no haces lo que quieres, eres una marioneta para los demás y les encanta mover tus hilos…

Para un segundo, con una cerveza y un cigarro, ve a un sitio especial. Deja que el buen ambiente corra por tu piel, que se meta por tus poros. Hay veces que no te das cuenta de lo feliz que puedes estar solo. La gente acusa el estar solo a un problema, cuando muchas veces es un regalo. Hazlo por mi, por favor, piénsalo.

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Cuando te conocí era una chica sencilla que intentaba caer bien, nada arreglada, con el pelo alborotado y ropa cómoda. Cuando te vi, pensé: Madre mía, ¡es para mi! Aunque nunca creí en el amor a primera vista, estaba deseando hablar contigo y no acabar hasta que nos conociéramos desde siempre. Eras un chico tímido que inspiraba confianza, pero no me pareciste guapo. Es extraño, pero aún no me lo pareces. Eres un sentimiento, algo que me remueve por dentro, haces que mi alma se estremezca, eso es… Una conexión invisible, más allá de lo físico. Qué raro suena cuando se lo cuentas a un trozo de papel, cuando nunca has sentido de este modo.

Recuerdo aquellos primeros días con cariño, y luego… luego tantas y tantas riñas. La atracción cambió de manera tan brutal y repentina como empezó. Creo que en tu interior lo que anidaba era el miedo, el miedo a lo que sentías, a como me veían los demás, a como atraía a la gente, lo bien que lograba encajar en tu mundo, en tu vida… Y, miedo al cambio, a que todo esto desorganizara tu mundo, a que algo te importara más que tú mismo. Y te entiendo, porque así es como me siento, así es como me haces sentir. Confusa y con miedo. Quiero volver al pasado, creo que hace mucho que no te veo, creo que hace demasiado que no te siento.

*[- Lathgertha -]*

HOY (120)

Hoy que el viento me encumbra a lo más alto y este silencio alimenta mis cicatrices. Hoy que será el olvido quien se meza en mi almohada y mis sueños me recuerden quién he sido.

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Hoy que el orgullo amarra con fuerza mis penas y este dolor detiene sus suaves caricias. Hoy que serán tus ojos quienes me cubran de miradas y tu angélida voz me tiña de dulce locura.

Hoy que vivo el presente sin olvidar el pasado y, lo que antes odié, ahora me bendice. Hoy que podré ir enlazando amargas madrugadas y negándome así a recordar quién he sido.

Cuando, lo que hoy corre por mis venas, lo deje a un lado y no lo maldiga. Cuando hoy, lo que pesa en lo más profundo del alma, lo que no olvide y ya nada lo consuma, me dirá quién soy.

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Y PENSÉ… [CAI DOWN ASTURIAS] [NEXXO] (072)

Sé de un lugar donde aún puedo soñar y no enmudecen palabras que nombran la libertad.

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Soy delicado cristal tambaleándome en un pedestal. Algún día sabrás que aquí todos somos igual.

Déjame que sea como yo quiera ser. Que nadie delimite hasta dónde pueda llegar

Soy mucho más, más de lo que puedas pensar.

(Y pensé…)

Desplegar mis alas e irme lejos. Dejarme arrastrar por el viento. Sentir mis pies alejarse del suelo y volar sin miedo…

Sé lo soy y no me podrás cambiar. En el umbral de mi soledad juzgan y aprietan sin ahogar.

Soy como las olas del mar sacudido por el temporal.

Me niegas que sea como yo quiero ser. Que nadie me diga hasta dónde puedo llegar…

Soy mucho más, más de lo que puedas pensar.

(Y pensé…)

Desplegar mis alas e irme lejos. Dejarme arrastrar por el viento. Sentir mis pies alejarse del suelo y volar sin miedo.

Desplegar mis alas e irme lejos. Dejarme arrastrar por el viento. Sentir mis pies alejarse del suelo y volar, volar sin miedo…

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* A Joaquín Rodríguez Arranz. La vida siempre nos sorprende de lo que son capaces algunas personas. No juzgues a nadie porque nadie es el mejor.