VUELVO (208)

Siempre estoy volviendo:
desde el silencio,
desde los gritos del silencio,
de tempestades tempranas
o de naufragios y vientos,
de montoneras soñadas
por fantasmas insomnes,
de la traición de los sueños
por tantos funcionarios
que copulan con el tiempo.


Siempre vuelvo,
siempre estoy volviendo.

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Desde las viejas heridas,
de las ternuras ausentes,
de distancias y caminos
o de mí, simplemente,
sólo vuelvo,
a tu puerto regreso
una y mil veces,



siempre vuelvo,

siempre,

siempre estoy volviendo.

*** Daniel Omar Granda ***

UNA VISIÓN SOBRE LA CIBERCULTURA DEL CIBERSEXO (160)

Edgar Gómez Profesor-investigador en la la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima, México, se ha dedicado a investigar la cibercultura desde hace años. Ha escrito textos sobre Comunicación Internacional, Comunidades Virtuales y la Comunicación Mediada por Computadora (CMC) en diversas publicaciones. Es colaborador del laboratorio para la Cibersociedad y es coproductor de un programa de radio de músicas del mundo.

Respecto del Ciber sexo y desarrollo, escribió lo siguiente:
Lo que si puedo decir es que me sigue impresionando la forma en la que el Internet se está convirtiendo en una “incubadora” empresarial que hasta los programas “Emprendedor” del Tec o el de “Changarros” de Fox envidiarían. La oferta de páginas de personas que tienen su webcam y que, ya sea por una actitud desinteresada y altruista o por una franca visión neoliberal, interactúan sexualmente con un “público” asiduo, es enorme.

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En ese sentido, el Big Brother es una mala reproducción para las “masas” de lo que a diario se puede contemplar en el Internet. Hace poco me llegaron un par de correos de mexicanas que promocionaban páginas de este tipo (evidentemente no difundiré esta información, baste decir que la edad, la posición social o la talla no son impedimento alguno para que estas mujeres difundan su mensaje al cibermundo) por si alguien creía que en México no se cocían esas habas.

Por otro lado, la pornografía encuentra en Internet no sólo el medio y el fin sino el recurso, el espacio, el tiempo y la tecnología para desarrollarse, sin duda una de las industrias más importantes en la Red. Pero más allá de lo comercial y rentable que pueda ser el Internet para las empresas pornográficas (caseras y macro), también es la forma novedosa de una práctica que yo recuerdo mucho en mi infancia: el intercambio de estampitas.

la versión moderna e hipertecnológica se llama Internet y tiene como su cúspide la página Napster del porno (Napster es un programa que permite intercambiar archivos de música entre usuarios sin necesidad de un servidor central).

Esta página funciona igual que estos intercambios en la esquina: al conectarte puedes bajar el software que te abre las puertas a todas las fotos, vídeos, imágenes, animaciones y demás linduras que tengan miles de usuarios en su archivo personal.

Y para no parecer apologista de la pornografía, pasamos al ciberpudor.
A las personas que creen que Internet es una sucursal virtual de Sodoma y Gomorra, quizá les tranquilice saber que también hay un espacio (pequeño, hay que decirlo) en donde la sexualidad no sólo se evita sino que se ataca. Páginas que promuevan y destaquen la abstinencia sexual, existen (un poco menos que de las de pornografía, pero existen), desde organizaciones estilo “Pro-Vida”, como la página “Vida humana”, en donde además atacan al aborto de manera muy enérgica, hasta organizaciones juveniles tanto gubernamentales como no gubernamentales que promueven la abstinencia sexual como una solución, sobre todo, a las enfermedades de transmisión sexual.

Ahora, una cuestión que me parece muy positiva e interesante del Internet es que también funciona como un vehículo de creación de vínculos de solidaridad, de información, de apoyo y de difusión, ya sea para grupos marginados o simplemente para personas que quieren hablar de sexualidad. Páginas como “Nación Gay”, “Zona Eros” y muchas más, representan un intento desde la sociedad civil de utilizar a la Red como un espacio de reflexión y discusión sobre la sexualidad sin tabúes, sin prejuicios y con una verdadera conciencia sobre la importancia de ello en una sociedad moderna y abierta.

Astarebrilla dice: Como se usa internet, aun como se usa el ciber sexo, es directamente proporcional al tipo, interés, formación y niven moral del usuario. Existen tantos tipos de uso de internet como personas hay en la Tierra.

Ciberlágrimas (otros usos derivados del ciber sexo). Es cierto, no todo en la vida es gozar, y a veces por el mismo gozo se sufre. Estos dos sentimientos se unen en la página llamada El cornudo vengador, en donde se exponen fotos de mujeres (por supuesto, las más buscadas son las que tienen algún tipo de desnudo) que han engañado a sus parejas (es un sitio con fotos solamente de mujeres porque todavía no hay un desarrollo tecnológico que permita tener una base de datos con todos los hombres que han engañado a sus parejas). En fin, que el sitio se divide en galerías en donde los varones cuentan la historia de cómo fueron “cornados” por sus amadas doncellas y, cómo la lapidación por adulterio de los africanos, la venganza es exhibirlas ahí (con Internet o sin él, no hemos aprendido nada aún).

Una de estas declaraciones varoniles, lastimosas y con el corazón roto, dice: “Espero que su web llegue lejos como una gran labor social que está realizando”. Sin duda deberían incluirla en los apoyos para las ONG´s o en planes de desarrollo tecnológico para la civilización como un ejemplo de solidaridad y buena voluntad. (Por  pensar así, justamente, te habrán engañado)

*Buenos vientos, navegantes* (ASTªREBRILLª)

DESCONOZCO… (117)

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Abre los ojos, ¿desconoces cuánto más te queda por vivir?

Desconozco si soy un traidor entre vosotros. Desconozco el sentido aletardado a última hora. Desconozco si se acumula el desprecio. Si hay un secreto, lo desconozco.

Abre los ojos, ¿desconoces si aún te queda mucha vida por vivir?

Desconozco el vaivén de mi oportuna soledad. Desconozco dónde ha dormido esta noche el silencio. Desconozco si puedo levantar mi voz y gritar. Si construyo jaulas, lo desconozco.

Abre los ojos, ¿desconoces cuánto te queda aún por seguir aquí?

Desconozco si vivo o muero por la libertad. Desconozco si echo raíces en cualquier otro lugar. Desconozco si aún bailo con “Carmelilla”. No es un cuento de hadas, lo reconozco.

Abre los ojos y que no se repita la historia. Testigo fuí…

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