MADRE (201)

He pasado por todo en esta vida. Sufriò mi alma y aùn te siento viva. Quiero seguir y no quedarme atràs, aunque sean duras las secuelas que dejan las huellas del llorar.

Contigo se cierra el libro de sueños y sus pàginas se empeñan en ocultar mis miedos. Miro siempre hacia adelante, porque todo es caminar, por muy duras que sean las huellas del llorar.

Duerme tranquila que por ti velarè, aunque las noches sean amargas y me mantengan en pie. Nunca estaré preparado para afrontarlo. Son duras las secuelas que dejan las huellas del llorar.

Fuente de la imagen

Nunca renuncié a nada, nisiquiera a mi propia religiòn. Me diste la vida y no puedes darme nada màs. Sólo me quedan las huellas del llorar.

Serás siempre mi ùnico Dios y, saber que en ti tan sòlo habìa amor, hacen duras las noches, en mi triste caminar, hacen eternas tus caricias y las huellas del llorar…

☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

*Adaptación de “Las huellas del llorar”. Sobran las palabras si decimos que: “madre, solamente hay una”.

NADIE MUERE HASTA QUE NO SE LE OLVIDA (173)

Seguro que a más de uno le recuerda a algo esta historia. Todos teníamos a alguien a quien la vida se le truncó demasiado joven. Quizá demasiado joven. La vida nunca te dice cuándo tiende a concluir. Llevaba ya dos semanas ingresada en estado crítico. Un amago de infarto y un despiste médico, le habían hecho caer en coma durante unos 10 minutos.

Recuerdo que podíamos asistir a verla tan sólo 5 minutos, de 11 a 12 horas de la mañana. Por la tarde, entre las 18 y 19 horas, teníamos otro intento de amenizar nuestros sufrimientos, viéndola otro instante. Así íbamos entrando en la sala de uno en uno. Le rodeaban multitud de gomas, cables y aparatos médicos. Dos enfermeras custodiaban su cama y, a sus pies, distaba un destello tímido de luz, donde su mirada quedaba fija durante largos y eternos segundos. Extendía su mano con la certeza de que encontraría a su paso la mía. La tenía fría y temblorosa. Los ojos llorosos y los labios secos. Su mirada le delataba por momentos. Se perdía en la inmensidad de su naufragio. Sus palabras me relajaban, intentando creer que llegaría el final de aquel sufrimiento. Tenía profundas lagunas en su memoria. Era capaz de acordarse perfectamente de detalles de los que hacía años que no salían a la luz. En cambio, a veces se dejaba llevar por la espesura en su cabeza y deslucía frases sin sentido. Esos minutos diarios, llegaban pronto a su fin. Apenas daba tiempo a esbozar una delicada y tersa sonrisa o a dejarnos deslizar alguna pequeña lágrima por nuestras mejillas. Si algo pensaba, era que ella iba cogiendo fuerzas y muy pronto saldría de aquella sala de hospital. Cada segundo era crítico, tenso e impalpable. No tenían final. Las horas pasaban, los días… ajenos a aquella tempestad. La angustia entumecía mi cuerpo y relajaba mis sentidos hasta el punto de dormirme acunado por el silencio. Esa noche tuve un presentimiento que me impediría conciliar el sueño. Tumbado en la cama, no dejaba de pensar en algo que intentaba taladrarme la cabeza, que me ahoga. Mi respiración era débil y pausada. Entrecortada por gemidos de dolor que intuían lo peor. Cerraba los ojos y todo a mi alrededor se teñía de oscuridad. Gritos y llantos montados en cólera, surgían entre las sombras. Mis ojos intentaban centrarse en un punto y vislumbrar algún haz de luz, pero en vano, se cegaban por la impotencia de no poder ver ni hacer nada. Las voces en mi mente me perturbaban y tuvo que ser la música la que apaciguara ese momento. De repente, la luz de mi habitación se encendió. Abriendo los ojos poco a poco, para acostumbrarme a la luz, pude distinguir rápidamente una persona que me hacía una señal con la mano, como diciéndome: !!!Vamos!!!.

Fuente de la imagen

Acababan de llamar del hospital con la excusa de que ella había empeorado. Nadie se creía aquello, pero nos temíamos lo peor. Uno a uno fuimos llamando al resto. En aquella fría y gélida sala de hospital nos reuníamos todos. Eran cerca de las 2 de la madrugada. Con su cuerpo presente frente a nosotros, nuestras manos se unían en un gesto de desesperación. Había llegado el momento y, a pesar de tenerlo todos preparado para cuando llegase, nos habíamos quedado petrificados ante aquel menester. El silencio, roto por los llantos, nos invadía a traición. Poco quedaba por hacer y decir en aquel momento. Llamar a algún familiar cercano y pensar en llamar al resto al día siguiente. Abatidos por el dolor, decidimos regresar cada uno a su casa. Los días siguientes serían muy duros. Aquella noche fue sin duda, la peor noche de mi vida. Como bien se dice, nunca sabes cuánto quieres a una persona hasta que la pierdes.

Aquella noche perdí a mi madre y recité a la brisa nocturna, canciones y poemas tristes, porque la noche triste era lo que me pedía. Por muy lejos que esté siempre está tan cerca de mí, que hasta puedo tocarla. La recuerdo por los malos y por los buenos momentos, porque por una cosa u otra, ha escrito parte de mi vida. Dicen que nadie muere hasta que alguien le olvida. Ella me dio la vida, ¿qué más le puedo pedir?. Si ya no está entre nosotros, no me importa, sé dónde puedo encontrarla. Nunca te olvidaré, te lo he prometido…

☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

VIDA ME DISTE, VIDA ME QUITASTE (172)

Hice todo cuanto pude para que no me hicieses claudicar pero acabaste cortándome las alas antes de que echase a volar. Salpicaste con gotas de angustia y mis ojos no dejan de llorar. Me atrapaste en lagunas de memoria entre la luz y la oscuridad.

Te conjurabas, necia. Destilabas lágrimas. Cómo cambian los tiempos, se nos mueren las hadas. Se conjuran los necios, se nos mueren las hadas. Sigo hundido en mis penas, siento cómo me arrastran…

No hacen falta palabras cuando el corazón manda. Sigo de cerca las estrellas. Bajan y en sueños me acunan. No hacen falta palabras. Sólo los motivos bastan…

Fuente de la imagen

Te conjurabas, necia. Destilabas lágrimas. Cómo cambian los tiempos, se nos mueren las hadas. Se conjuran los necios, se nos mueren las hadas. Sigo hundido en mis penas, siento cómo me arrastran…

No hacen falta palabras. No hacen falta motivos cuando es el tiempo quien me arrastra al olvido. No hacen falta palabras, ni sueños tan cautivos, cuando el dolor que consume se siente divino…

Te conjurabas, necia. Destilabas lágrimas. Cómo cambian los tiempos, se nos mueren las hadas. Se conjuran los necios, se nos mueren las hadas. Sigo hundido en mis penas, siento cómo me arrastran….

No hacen falta palabras cuando el corazón manda. Sigo de cerca las estrellas. Bajan y en sueños me acunan. No hacen falta palabras. Sólo los motivos bastan…

☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

ROZÁNDONOS LA PIEL (165)

Me largo. Me voy para siempre. Estoy segura. Voy a dejarlo todo atrás. Estoy cansada de la estupidez general. No importa dónde, pero en busca de otra vida, otros sueños.

Me hartan, no sé qué pretenden, ¿que repitamos la historia de nuestros antepasados? ¿Que estemos frente al mar sin ni siquiera mirarlo, para que no intuyamos que más allá existe la libertad? Mentes vacías, manipuladas.

Si, me iré, al campo, a la hierba, donde haya bonitos atardeceres. Allí donde reine el silencio y la verdad aún sepa a verdad. Donde la gente no te traicione ni espere que te vaya mal.

¿Te vienes? No puedo más, estoy harta de todo y de todos, de frases estúpidas sin sentido. Del postureo y la falsedad. ¿En serio nadie tiene nada real qué decir?

Fuente de la imagen

Pienso en los animales. El caballo galopando es bello, los pájaros en el cielo son pura armonía. Nosotros ¿qué somos? ¿Qué pasa cuando el hombre mete su zarpa en la vida, en el amor? Lo rompe todo en pedazos, destrucción organizada. Estoy cansada de tanta estupidez aceptada. Yo me siento como una loba sin selva, perdida en todas las ciudades por las que paso. Cansada de mirar a los ojos de los que me tropiezo, a los que creo conocer, y no ver lo más mínimo en sus pupilas que hable de felicidad.

Me voy, ¿te vienes? Viviré un millón de aventuras, sin obsesionarme, como estos zombis trajeados obsesionados por el éxito, por el dinero. Construyendo infelicidad sobre infelicidad hasta lograr un edificio negro, mortuorio, espantoso, como una mentira que duele en el alma, y aún así se mantiene, sin percatarse de la gran trama en la que se ha convertido todo. ¿Tú te das cuenta? Si es así, vente conmigo para vivir aventuras nuevas, distintas, para experimentar. Conviértete ya en mi lobo infinito.

*[- Lathgertha -]*

NADA ES IGUAL QUE AYER (137)

Sueño que mi vida tiene otra final muy distinto al que creí. Sueño que nuestras caricias no son rival y nos queda mucho por perder. No hay razón para que debas olvidar el amor que dejé caer. Ojos que se empañan cuando al recordar mi corazón deja de sentir. En tiempos mejores creía renacer. Simplemente era revivir.

Fuente de la imagen

Me atrapan las sombras y esa oscuridad. Ahora decidido no creer. Noches en vela y pesadillas sin final. Ya nada es como ayer. A base de pedazos puedo construir un futuro y no estás allí… y vuelvo a recordar tiempos felices que vamos dejando atrás. Sin ti nada es igual. Todo vuelven a ser esbozos en un papel. Sueño que mi vida tiene otra final muy distinto al que creí.

☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

HASTA QUE NO SE LE OLVIDA (087)

Tumbado en la cama, no dejaba de pensar en algo que intentaba taladrarme la cabeza, que me ahoga. Mi respiración era débil y pausada. Entrecortada por gemidos de dolor que intuían lo peor. Cerraba los ojos y todo a mi alrededor se teñía de oscuridad.

Gritos y llantos montados en cólera, surgían entre las sombras. Mis ojos intentaban centrarse en un punto y vislumbrar algún haz de luz, pero en vano, se cegaban por la impotencia de no poder ver ni hacer nada. Las voces en mi mente me perturbaban y tuvo que ser la música la que apaciguara ese momento. De repente, la luz de mi habitación se encendió…

Abriendo los ojos poco a poco, para acostumbrarme a la luz, pude distinguir rápidamente una persona que me hacía una señal con la mano, como diciéndome: ¡!!vamos!!!

Fuente de la imagen

Acababan de llamar del hospital con la excusa de que ella había empeorado. Nadie se creía aquello, pero nos temíamos lo peor. Uno a uno fuimos llamando al resto. En aquella fría y gélida sala de hospital nos reuníamos todos. Eran cerca de las 2 de la madrugada.

Con su cuerpo presente frente a nosotros, nuestras manos se unían en un gesto de desesperación. Había llegado el momento y, a pesar de tenerlo todos preparado para cuando llegase, nos habíamos quedado petrificados ante aquel menester. El silencio, roto por los llantos, nos invadía a traición.

Poco quedaba por hacer y decir en aquel momento. Llamar a algún familiar cercano y pensar en llamar al resto al día siguiente. Abatidos por el dolor, decidimos regresar cada uno a su casa. Los días siguientes serían muy duros…

Aquella noche fue sin duda, la peor noche de mi vida. Como bien se dice, nunca sabes cuánto quieres a una persona hasta que la pierdes. Aquella noche perdí a mi madre y recité a la brisa nocturna, canciones y poemas tristes, porque la noche triste era lo que me pedía.

Por muy lejos que esté siempre está tan cerca de mí, que hasta puedo tocarla. La recuerdo por los malos y por los buenos momentos, porque por una cosa u otra, ha escrito parte de mi vida. Dicen que nadie muere hasta que alguien le olvida. Ella me dio la vida, ¿qué más le puedo pedir?. Si ya no está entre nosotros, no me importa, sé dónde puedo encontrarla…

Nunca te olvidaré, te lo he prometido…

☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

NADIE MUERE (086)

Fuente de la imagen

Seguro que a más de uno le recuerda a algo esta historia. Todos teníamos a alguien a quien la vida se le truncó demasiado joven. Quizá demasiado joven. La vida nunca te dice cuándo tiende a concluir.

Llevaba ya dos semanas ingresada en estado crítico. Un amago de infarto y un despiste médico, le habían hecho caer en coma durante unos 10 minutos.

Recuerdo que podíamos asistir a verla tan sólo 5 minutos, de 11 a 12 horas de la mañana. Por la tarde, entre las 18 y 19 horas, teníamos otro intento de amenizar nuestros sufrimientos, viéndola otro instante. Así íbamos entrando en la sala de uno en uno.

Le rodeaban multitud de gomas, cables y aparatos médicos. Dos enfermeras custodiaban su cama y, a sus pies, distaba un destello tímido de luz, donde su mirada quedaba fija durante largos y eternos segundos. Extendía su mano con la certeza de que encontraría a su paso la mía. La tenía fría y temblorosa.

Los ojos llorosos y los labios secos. Su mirada le delataba por momentos. Se perdía en la inmensidad de su naufragio. Sus palabras me relajaban, intentando creer que llegaría el final de aquel sufrimiento.

Tenía profundas lagunas en su memoria. Era capaz de acordarse perfectamente de detalles de los que hacía años que no salían a la luz. En cambio, a veces se dejaba llevar por la espesura en su cabeza y deslucía frases sin sentido.

Esos minutos diarios, llegaban pronto a su fin. Apenas daba tiempo a esbozar una delicada y tersa sonrisa o a dejarnos deslizar alguna pequeña lágrima por nuestras mejillas. Si algo pensaba, era que ella iba cogiendo fuerzas y muy pronto saldría de aquella sala de hospital.

Cada segundo era crítico, tenso y impalpable. No tenían final. Las horas pasaban, los días… ajenos a aquella tempestad. La angustia entumecía mi cuerpo y relajaba mis sentidos hasta el punto de dormirme acunado por el silencio. Esa noche tuve un presentimiento que me impediría conciliar el sueño.

☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

CENIZA Y POLVO (085)

Hay un destino que me intenta encontrar. Un sólo camino que avanza sin cesar. Soy presa fácil del miedo popular…

Cae la noche y me empiezo a preocupar. El silencio, mis sentidos quiere ahogar. El último consuelo camina junto a mí…

Busco un refugio, bajo una cegadora luz que con su gracia acabe con tanto dolor. Quiero esperar a que el cielo se derrumbe, y, que ahora sobre mí, acabe de estallar.

Maldita guerra, buscas nuevos aliados, nuevos muertos que no serán olvidados. No quedan patrias, no quedan colores, la sangre tiñe el honor de los hombres. Absurdos llantos, no conmueven a nadie, ni el corazón del que se considera grande.

Busco un refugio, bajo una cegadora luz que con su gracia acabe con tanto. Busco un refugio, bajo una cegadora luz que con su gracia acabe con tanto dolor…

Masacre y odio, que acaban con todo. Miedo fugaz reflejado en sus rostros. Silban las balas que alcanzan sus pupilas, dignas de publicar en las lágrimas de mis ojos.

Cenizas y polvo, que acaban con todo. Silencio fugaz reflejado en mis ojos. Acaban con vidas, familias enteras… que ansían con desesperación, huir de este dolor.

Fuente de la imagen

Busco un refugio, bajo una cegadora luz que con su gracia acabe con tanto. Busco un refugio, bajo una cegadora luz que con su gracia acabe con tanto. Busco un refugio, bajo una cegadora luz que con su gracia acabe con tanto dolor…

Masacre y odio, cenizas y polvo y la gracia de la luz, acabará.

Masacre y odio, cenizas y polvo y la gracia de la luz, acabará con todo…

Hay un destino que me intenta encontrar, un sólo camino que avanza sin cesar. Soy presa fácil del miedo popular…

Cae la noche, me empiezo a preocupar. El silencio, mis sentidos quiere ahogar. El último consuelo camina junto a mí…

☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©

LAS HUELLAS DEL LLORAR (046)

Hemos pasado por todo en esta vida. Sufriò mi alma, pero aùn te siento viva. Quiero seguir y no quedarme atràs. Què duras son las secuelas que dejan las huellas del llorar.

Contigo se cierra el libro de sueños y sus pàginas se empeñan en ocultar mis miedos. Siempre hacia adelante, todo es continuar. Què duras son las secuelas que dejan las huellas del llorar.

Fuente de la imagen

Duerme tranquila que por ti velarè, aunque las noches largas no me mantengan en pie. No estoy preparado para afrontar, las duras secuelas que dejan las huellas del llorar.

No renuncio a nada, nisiquiera a mi propia religiòn. La vida no puede darme nada màs. Malditas secuelas que dejan las huellas del llorar.

Tù eres mi ùnico Dios. Demostrarè que en ti tan sòlo habìa amor. Què duras son las secuelas que dejan las huellas del llorar.

Què duras son las secuelas que dejan las huellas del llorar.

Què duras son las secuelas que dejan las huellas del llorar...

☠✔ 🅸🅲🅰🆁🅾 ©