EL MÍO ALMA A LOS TOS PIES (252)

Queden atrás, suaños y caroques, por un amor que un día defendí. Namás foi un viaxe d’ida ensin torna, mío cielo, pongo’l mío alma a los tos pies.

Perdí la so vida y nada-y tuve que pedir. Arrancaos como espines milenta caleyes que seguir. Vieyos cuentos y lleendes que intenten tracamundiame. Anguañu les pallabres son ecu. ¿Quién tién daque qué decir?

Ella ye parte de la mío vida, mío cuerpo, la mío piel. Una alcordanza que nun me dexa medrar. Foi’l mío alma compartida de neña a muyer. Una mirada dica’l destierru allóñame del so ser.

¿Cómo expresar l’amor que siento por ti al batar con poxu’l mío vieyu coral? ¿Cómo poner tanta señaldá y vida a quien y-di ensin llendes esti amor?

Curtíu pelos años, amor míu, el sol coló. Inviernu xeleru. Sé que nun te tengo y perdite pa siempres.

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Ella ye parte de la mío vida, mío cuerpo, la mío piel. Una alcordanza que nun me dexa medrar. Foi’l mío alma compartida de neña a muyer. Una mirada dica’l destierru allóñame del so ser.

¿U tás criatura de Dios? Nos míos suañosenta oyo la to voz. ¿Quién m’allonxó de ti? Sabes que’n mi enxamás podràs morrer, nin el to alma nel mío interior.

Ella ye parte de la mío vida, mío cuerpo, la mío piel. Una alcordanza que nun me dexa medrar. Foi’l mío alma compartida de neña a muyer. Una mirada dica’l destierru allóñame del so ser.

* * * LIONEL * * *

*Adaptación al asturiano de “Mi alma a tus pies (006)” por Lionel.

LA ETERNA DUDA (237)

Néstor luchaba consigo para no caer en la desesperanza. Desde la adolescencia fue la víctima propiciatoria de sus propias ideas; pero esta vez, avanzaba peligrosamente hacia el abismo.

Cursaba el último año de filosofía en la universidad estatal y aún, no sabía qué hacer. Veía a otros estudiantes hallar sus destinos; mientras que él, era un diletante entre una corriente de pensamiento y otra, sin acertar un rumbo definitivo a tomar. Le resultaban extraños los laberintos de su mente. Cuando creía haber descubierto el hilo de Ariadna que inefablemente lo guiaría hacia la verdad, simple y contundente; una mínima duda, un concepto oculto hasta ese momento, una pequeña falla en el esquema del análisis o, la aparición catastrófica y fortuita de una nueva teoría en el horizonte, ponía en tela de juicio sus certezas, dando por tierra con la estructura de su pensamiento. Sobre todo, lo obsesionaba saber que la aparente complejidad de la realidad sensible, podía reducirse a un manojo de verdades obvias. Aún así, no por obvias, menos ciertas. “Ama y haz lo que quieras”, dijo alguna vez San Agustín y, en ese axioma, centró la visión de la ética cristiana. Así de simple y de complejo al mismo tiempo: ¿Qué se puede hacer en amor, que contradiga al propio amor?  Nada. Absolutamente nada. Tan solo amar.

Néstor aseguraba que estas verdades, deberían serle reveladas por la inspiración, en un destello de lucidez y plenitud. Mágica inspiración a la que convocaba, sin la necesaria transpiración del conocimiento, al decir de Rilke. En cada una de las inagotables charlas filosófico-literarias de café, intentaba encontrar el fin último del ser y de las cosas. Arriesgaba respuestas, para inmediatamente retroceder y quedarse rumiando la lógica aplastante de su circunstancial oponente.

Sócrates, Dilthey, Platón, Husserl, Bergson y Schelling legañosos, soportaban estoicamente los embates de Descartes y Kant. Dios, mientras tanto, sentado a la otra mesa, pretendía entender a Hegel y su razón absoluta. Heidegger, Ortega y Gasset, Unamuno, Parménides, Locke, Leibniz y Spencer aguardaban su oportunidad. Mientras tanto, Sartre, los tenía a mal traer con su ser y con su nada. En total, nada. Y, aunque inaudito, una nada tan pesada que se materializaba por la acumulación precipitada de conceptos contradictorios.

Como el Erdosaín de Arlt, Néstor se sentaba en el banco de una plaza esperando su respuesta. ¿Qué es la vida?, se preguntaba cien veces y se daba cien respuestas. Sabía que esto no era posible. Sólo una contaba…, ¿pero cuál? ¿Por dónde empezar?

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Tantos caminos que se entrecruzaban, significaban respuestas encontradas y perdidas al mismo tiempo. Cuando el cansancio lo abatía, seguía los sabios consejos del general, desensillar hasta que aclare; aunque a veces sentía que la tormenta venía de sudestada. Nada desechaba a priori. Todas las teorías eran pasibles de ser analizadas, tamizándolas a través de una lógica aplastante. Justo es decir que había teorías  que sufrían un proceso más minucioso que otras y algunas, lograban sostenerse por un mayor lapso de tiempo. Muchas soportaron una larga agonía antes de caer en el descrédito. El caso del cristianismo, por ejemplo. Tenía respuestas para casi todo; excepto, para aquello que sólo fuese develado por el acto de fe. Cuando Néstor llegaba a ese punto crítico del análisis, la frase mágica era esgrimida por el interlocutor de turno y sonaba como un chicotazo artero. Era cuestión de fe y no había más discusión: creer o reventar. Y Néstor reventaba.

Un día, por casualidad o por causalidad (como le gustaba pensar), acertó a ingresar en un bar cercano a la facultad donde, un grupo de ruidosos estudiantes, discutían acaloradamente acerca de las posibilidades de las filosofías orientales.

-¡Los occidentales, nos aproximamos a una encrucijada que los pensadores de la India alcanzaron 700 años antes de Cristo!, -afirmaba alguien, citando a Heinrich Zimmer-. ¡Por eso, frente a los conceptos e imágenes de la sabiduría oriental, nos sentimos intranquilos y molestos pero también atraídos! -concluyó.

Néstor se quedó azorado. Esas palabras, para él, fueron una trampa mortal y lo supo en ese instante. Había sido atrapado y entonces pensó:

-¿Por qué no? ¿Por qué busco la verdad en el occidente, cuando es en el oriente donde lo trascendente juega a las escondidas con los conceptos y con las palabras? ¿Por qué no perderme entre las visiones y los rituales de un mundo que respira sabiduría?  -reflexionó.

Pagó el café y viajó a la India. Claro que no fue tan sencillo; previamente tuvo que resolver algunas cuestiones materiales como vender su Citroën, la flauta traversa y alguna que otra chuchería que le permitiera afrontar los gastos del viaje.

Al descender del avión, en Nueva Delhi, el corazón se le estrujó. Debía convertirse en discípulo cumpliendo con una serie de disciplinas preliminares, hasta alcanzar la madurez suficiente para ser considerado el adhikârin de algún gurú que lo aceptara. Néstor llevaba dentro la angustia de la verdad apetecida que sólo el maestro podía satisfacer. Estaba dispuesto a someterse al gurú. A reverenciarlo como la personificación del divino saber. A compartir su casa el tiempo que fuera necesario, sirviendo en la misma y ayudándolo en su trabajo.

En esta nueva aventura que había emprendido, el conocimiento venía de la mano de una práctica constante; de una forma de vida que significaba: la reclusión monástica, el ascetismo, la meditación, la plegaria, los ejercicios de yoga  y muchas horas diarias dedicadas al culto. Sabía que si el guru lo aceptaba, él era la verdad encarnada y lo iba a imbuir de la divina esencia.

Se adentró en el Vedânta. Estudió con devoción el Vedântasâra, que era un pequeño tratado para principiantes; teniendo la certeza que para ser considerado un estudiante competente, máxime por su condición de occidental, debía conocer en profundidad los cuatro Vedas para poder ejercer los elementos necesarios del rito: la dieta, el ayuno y la meditación.

Al poco tiempo, Néstor estaba irreconocible. La cabeza rapada, una túnica de tela rústica, un cuenco al que debía limpiar varias veces al día por si los dioses lo necesitaban para beber. Eran sus únicas pertenencias terrenales. Las flores de rododendro, las aletas de tiburón o los retoños de bambú, eran sus comidas favoritas durante los días de fiesta. Pero a diario, había aprendido a conformarse con el tradicional tsampa, que era su alimento principal. También aprendió a prepararlo, tostando la cebada hasta que adquiría un color castaño y una consistencia crocante; después, partía los granos para convertirlos en harina. Inmediatamente se volvían a tostar y se colocaban en el cuenco, agregándole un té mantecado caliente, elaborando una masa. Se le agregaba sal, bórax, manteca de yac a gusto y se la comía, tratando de no pensar en las parrillas humeantes de un asado bien argentino. A pesar de las penurias y las dificultades, Néstor estaba contento. Se sentía coherente y ansioso de respuestas. Después de muchos años de sacrificio purificante, tuvo la oportunidad de indagar al gurú con su pregunta vital:

-¿Qué es la vida, maestro?

-La vida  -dijo el sabio-  está en la práctica del Jainismo. El universo es un organismo vivo, animado en todas sus partes por las Mônadas vitales que circulan por sus miembros y esferas. Este organismo es inmortal y nosotros, las mônadas vitales que constituimos la substancia misma del Gran Cuerpo imperecedero, también somos imperecederos. Ascendemos y descendemos pasando por diversos estados del ser, ora humano, ora divino, ora animal. Y los cuerpos parecen morir y nacer, pero la cadena es continua, las transformaciones infinitas y todo lo que hacemos es pasar de un estado al siguiente…, -sentenció el gurú.

-¡Pero, maestro!  -argumentó con humildad Néstor-  ¿Debería tener entonces la visión de un santo y vidente Jaina, para poder percibir como las indestructibles mônadas vitales circulan por el universo?

-Y…, sí. – le aseguró el gurú- ¡Es una cuestión de fe!

Néstor se deshizo en llanto. Tanto sacrificio, tanta búsqueda, para llegar por otro camino al mismo sitio. Desesperado, le contó al maestro su historia y éste, sinceramente conmovido, le aconsejó que marchara al lamasterio de Chakpuri, en las afueras de Lhasa y tratara de ver al Dalai Lama, el Más Recóndito…

En las casas de techos planos de los campesinos tibetanos, con pequeños parapetos para conservar y secar el estiércol de yac como combustible, se albergó Néstor durante su penoso viaje. No era una deshonra ser mendigo en el oriente. En ocasiones, como un monje budista que jamás pide limosna, se detenía frente al umbral de una puerta esperando con su escudilla en la mano y, cuando estaba llena, seguía su camino sin decir palabra.

En las misteriosas tierras altas de Chang-Tang alcanzó su destino. Fue admitido como peregrino en el lamasterio de Potala, en espera de ser recibido por el Dalai Lama. El piso de piedra de la catedral de Jo-Kang, con gastados surcos horadados por los peregrinos que recorrían reverentemente el Círculo Interno mientras rezaban sus mantras, le produjo una visión dolorosa. Evidentemente, su búsqueda de la verdad se sumaba a la de millones que, con el correr de los siglos, habrían recorrido caminos semejantes. El pesado olor a incienso flotaba como nubes en la montaña. Se concentró en la rueda de oraciones, repitiendo su mantra:

-¡Om! ¡Mani padme hum!

En algún momento del peregrinaje, un lama se acercó y le hizo una reverencia. El momento había llegado. Sobre una escalinata ricamente alfombrada, un anciano de luenga cabellera y barba blanca como la nieve del Himalaya, lo aguardaba. Néstor no pudo menos que sobrecogerse ante la dulzura de los profundos ojos azules del Más Recóndito. Este lo miró y le dijo:

-¡Hijo mío! ¿Qué te ha traído hasta mí?

Néstor, postrado a sus pies, carraspeó suavemente para aclarar la voz y con un profundo respeto, preguntó:

-¡Maestro! Necesito saber…, ¿Qué es la vida?

El Dalai Lama sonrió. Creyó entender los pesares profundos que contenía la simple pregunta de ese peregrino. Alzó su mirada al infinito y dijo:

-¡Hijo mío! ¡La vida, es procurar la felicidad del otro, de tu prójimo!

Néstor, maravillado por la sencillez de la respuesta del Dalai Lama y conmovido hasta las lágrimas, necesitó comprobar una vez más lo que sus oídos se negaban a escuchar.

-¿Eso es la vida, Maestro?  -preguntó.

El Dalai Lama posó su profunda mirada azul sobre el peregrino y, humildemente preguntó:

-¿Ah, no?…

*Este relato fue publicado por EDUNER (Universidad de Entre Ríos), Argentina, en 1999 en una Antología llamada “Patria de Luz – Tomo 3” dentro de la Selección de Autores Entrerrianos.  

*** Daniel Omar Granda ***

LA VERDAD, ME HIZO LIBRE… (203)

¿Si, dígame?

Hola, ¿qué tal?

Pues, dentro de lo que cabe, bien. !Para qué me voy a quejar!

¿Te pasa algo? Como hace tiempo que no hablamos…

Bueno, me pasan cosas, si. Por cierto, me suena tu voz, pero no sé quién eres.

Llevamos casi un año y medio sin vernos y ¿ya no te acuerdas de mi?

Ah, si. Ya sé quién eres. Cambié de teléfono y en el otro tenía tu número restringido. No tenía copia de seguridad de la agenda y he tenido que pasarlos al teléfono nuevo uno a uno. Como podrás adivinar, aún me quedan algunos por pasar. Entre ellos, el tuyo.

Ya veo.

¿Puedo saber para qué me llamas?

Pues para saber de ti que hace mucho que no sé nada.

Hasta ahora no te preocupaste en saber de mi. ¿A qué viene ese interés?

Me gustaría verte y poder hablar tranquilamente. Tenemos muchos recuerdos guardados que quisiera recuperar…

Los tendrás tú. Yo no tengo ningún recuerdo tuyo guardado y menos que quisiera recuperar.

¿Y eso porqué?

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Pues vivo en un piso nuevo, rodeado de libros, discos, películas… ¿para qué voy a guardar más mierda?

Vaya cómo eres.

Soy como soy. Lo sabes de sobra. Conoces mi personalidad y mi caracter de memoria. Si algo tengo, y que no gusta mucho, es que me cuesta muchísimo perdonar a quien me hace daño. Es ley de vida. Da gracias a que te estoy hablando ahora mismo y no te mandé a la mierda en la primera frase que has dicho. Quizá me esté ablandando… Date cuenta que esta conversación se inició porque no conocía tu número.

¿No hay manera de que olvides todo lo que pasó?

No. No solo es por ti. También es por tu familia. Son muchos a los que les divierte y les apasiona mentir, reirse de la gente, aprovecharse de todo… Me costaría mucho olvidarme de todo eso, te lo puedo asegurar. Si no quieres nada más, me gustaría finiquitar esta conversación. Tengo muchas cosas que hacer.

¿Eres feliz como eres? ¿Eres feliz como estás ahora?

Pues, sinceramente, creo que eso no te incumba. Ni lo más mínimo te tendría que importar. No es que me importe mucho pero, ¿tú lo eres?

Si, mucho.

Me alegro por ello. No es que sea de dar muchos consejos pero, si eres feliz, ¿para qué coño me llamas? Me imagino que no será para darme celos, porque ya sabes por dónde me paso yo tus celos. Si eres realmente feliz es mejor que lo dejes todo como está y no toques nada. Hasta hace una semana fuí la persona más feliz que existe. Tuve una relación muy corta pero apasionada. Fueron apenas cuatro meses de algo que no puede describir con palabras y que me llenó más que cuatro largos años contigo.

¿En serio piensas eso?

Pues si. Cuando tú te fuiste no derramé ni una sola lágrima pero seguí recordándote y aún lo hago. Cada mañana al levantarme y cada noche al acostarme. Eres la protagonista de cada uno de mis sueños pero, odiarte tanto cada día, hace que no pueda olvidarme de ti. Y no es nada bueno.

Vaya…

Mi vida era perfecta hasta hace apenas una semana. El destino así lo ha querido. La relación se acabó y no hay vuelta atrás. Nunca te das cuenta de lo que quieres a una persona hasta que ya no está a tu lado. Eso me demostró que por ti no sentía gran cosa. La echo muchísimo de menos y no sé cómo voy a reaccionar cuando me la encuentre cara a cara. Pero bueno, la vida sigue…

El tiempo te quita en segundos lo que llevas tiempo cuidando. No hay duda.

¿Y me lo dices tú? No me jodas… Hay que aprovechar todas las oportunidades que se le presentan a uno cada día. Bueno, qué te voy a contar. Lo que no quiero ni pienso es verlas pasar delante de mis narices como una procesión.

La vida siempre nos pone a prueba.

En efecto, siempre nos pone a prueba pero no me acobardo y le enseño los dientes.

¿Y por qué lo dejásteis?

Eso no creo que te importe ni lo más mínimo tampoco. ¿Te pregunto yo acaso el porqué de haberte ido sin darme explicaciones? Quizá en su momento me hubiese importado pero ahora ya no.

No fue así como tú dices.

Ya, claro. Estaba todo planeado y, ahora que ya no estáis juntos, vuelves a ver si queda algo entre nosotros. Déjame decirme que no, no queda nada por lo que debas luchar.

Bueno, se puede hablar todavía.

No creo. No me agrada esta conversación telefónica, así que imagínate en persona. Si no quieres nada más, voy a ir colgando. Como ya te he dicho, tengo mucho que hacer.

¿Estás seguro de que no quieres que nos veamos?

Segurísimo. Nunca estuve tan seguro de algo.

Pues nada más. Adiós.

Genial. Una cosa más. Si me ves por la calle ni se te ocurra acercarte a decirme nada y, por lo que más quieras, ni se te ocurre tampoco volver a llamarme. Te lo agradezco.

Vale, te lo aseguro.

Perfecto. Adiós.

Jezabel ✻ 🂽

Conversación telefónica basada en hechos muy reales.

CENIZAS Y MIEDO [EXILTIME] (168)

He llegado a una encrucijada y me confunden los caminos, arrastràndome sin pudor a un paraìso perdido. No han cumplido con su honor, negàndome promesas, pero tienen el perdòn de su Dios. La muerte sigue llevàndose màs, màs y màs vidas, pero hoy, aùn quedan cenizas de lo que ahora soy y primero fuí. Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies. Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies.

Continùa mi camino, acechàndome el peligro, pisando con fuerza en tierras del enemigo. Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Defendì con sangre y acero a quien con palabras ahuyentò mi dolor, sufriendo su presencia en mi pecho, agotando mis fuerzas y rindièndome ante su amor… Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies. Se apaga el fuego que llevo dentro, pero apuesta seguro por mi. Soy aquel que echò abajo las piedras del destino y aùn sigue alejado de ti. Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies. Dictarà mi corazòn. Juntos tù y yo… para toda la eternidad.

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Hice temblar los muros que protegen su ciudad. Hice romper las leyes que se alzaban en su altar. Soñando pensè que nada en el mundo me harìa callar y acabè siendo hundido por ellos, que dirigen mi realidad. Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies. Empezò acabando mi vida cuando naufragò el amor, llevado donde no pude oir màs que mi propia voz. Llenaron de esperanza mis venas que fueron cauce seco. Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies. Resisto al tiempo que, mi destino, pronto llegarà a su fin…

Sòlo hay un sueño donde el cielo aùn se une con el mar, tan lejos y tan difìcil de alcanzar, donde el viento es quien susurra palabras que hablan de libertad. Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies. Vi sus ojos iluminando mi mundo y devolvièndole su luz. Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies. Y sus manos alcanzaron estrellas, allà donde la noche y el dìa, mutuamente se velan, para vernos juntos, para el resto de la eternidad.

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MUJERES DEL 36 (141)

Pasamos los años creyendo que se trataba de un mal sueño y que nuestros lamentos nos abrirían las mismísimas puertas del cielo. Dicen que nada queda en el recuerdo que alimente hoy nuestros miedos. En este infierno, lo que siempre sobra, es silencio…

Renacieron de sus cenizas viejas glorias que lucharon en sus días. Anhelábamos reflotar nuestras vidas construyendo nuevamente sobre un suelo en ruinas. Dicen que nada queda en nuestros recuerdos salvo vagos sentimientos. En este infierno, lo que siempre sobra, es silencio…

Fui voz libertaria que retumbaba en la batalla. Acabé siendo una rosa marchita secada sobre el papel.

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Un alma bondadosa, luchadora y madre; y, ante todo, mujer. Queríamos ver un nuevo mañana mientras las cruces crecían en el jardín. Era luchadora y madre pero, ante todo, mujer. Una mujer del 36.

El miedo avanzaba y, a cada paso, eran más los caídos. Buscábamos esperanza entre restos de escombros, sueños rotos y heridos. Dicen que nada queda en el recuerdo, ni llantos ni lamentos. En ese infierno, lo que siempre sobraba, era silencio…

Fuimos voces libertarias que brotaban en el fragor de la batalla. Fuimos rosas marchitas secadas sobre el papel. Almas bondadosas, luchadoras y madres; y, ante todo, mujeres.

Queríamos ver un nuevo amanecer, mientras las cruces crecían en el jardín. Éramos luchadoras y madres pero, ante todo, mujeres. Mujeres del 36.

Jezabel ✻ 🂽

DOLOR LLEVO DENTRO [VICTORIA] (130)

Cada segundo, morirá. Pasos perdidos buscan su final. Caduca la vida, ¿qué hice mal? Busco inquieto mi próximo rival.

Y siento. Ausencia que, al respirar, me deja ya sin aliento. Nada es por casualidad. Sólo dolor llevo dentro. Ver como mis fuerzas se van y algo me va consumiendo. Nada es por casualidad. Sólo dolor llevo dentro.

De nada sirve hoy claudicar. Pensar que pronto ésto acabará. Mi vida empieza a deshojar y sólo puedo dejarme llevar.

Y siento. Ausencia que, al respirar, me deja ya sin aliento. Nada es por casualidad. Sólo dolor llevo dentro. Ver como mis fuerzas se van y algo me va consumiendo. Nada es por casualidad. Sólo dolor llevo dentro.

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De nada sirve hoy suplicar. Pedir una nueva oportunidad. El alma empieza a deshilar y sólo puedo dejarme llevar.

Y siento. Ausencia que, al respirar, me deja ya sin aliento. Nada es por casualidad. Sólo dolor llevo dentro. Ver como mis fuerzas se van y algo me va consumiendo. Nada es por casualidad. Sólo dolor llevo dentro.

Y siento. Ausencia que, al respirar, me deja ya sin aliento. Nada es por casualidad. Sólo dolor llevo dentro. Ver como mis fuerzas se van y algo me va consumiendo. Nada es por casualidad. Sólo dolor llevo dentro.

Ganando tiempo perdido…

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AÚN QUEDA VIDA DENTRO DE MI (058)

¡Què esas nubes negras no se acerquen demasiado! Deseo tras deseo, insatisfecho me quedo y mi pasión no tiene lìmites.

Una y otra vez, el destino ves perder y largo es el camino que has de recorrer. Dejo en tus manos toda mi triste vida. El camino màs corto no siempre es el mejor. Una y otra vez, el destino ves caer y largo es el olvido que debes detener. No todas las làgrimas son amargas ni, todos los besos, dulces palabras.

El invierno lleva el libro a su fin y las últimas palabras son para ti. Còmo retomo el hilo de mi vida sin saciar las ansias de encontrar mi final.

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Una y otra vez, el destino ves perder y largo es el camino que has de recorrer. Dejo en tus manos toda mi triste vida. El camino màs corto no siempre es el mejor. Una y otra vez, el destino ves caer y largo es el olvido que debes detener. No todas las làgrimas son amargas ni, todos los besos, dulces palabras.

¡Què esas nubes negras no se acerquen demasiado!

Una y otra vez, el destino ves perder y largo es el camino que has de recorrer. Dejo en tus manos toda mi triste vida. El camino màs corto no siempre es el mejor. Una y otra vez, el destino ves caer y largo es el olvido que debes detener. No todas las làgrimas son amargas ni, todos los besos, dulces palabras...

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ESO A LO QUE LLAMAN NOSTALGIA (049)

Quizàs sea la lluvia cayendo sobre el mar o el càlido aire del sur quien calma la tempestad. Quizàs sea este viento que, como viene, se va. O una segunda juventud que equilibra mi soledad.

!Còmo he llorado por tì!… y aùn me vuelvo a estremecer. Fuìste la niña de mis ojos y, hoy, una hermosa mujer. !Còmo he llorado por tì!… y aùn me vuelvo a estremecer. Fuìste la niña de mis ojos y, hoy, una bella mujer. Es amor, es amor… eso a lo que llaman nostalgia.

Quizàs sea la luz del sol quien me hace retroceder y el frìo invierno, mi amor, quien me abrasa la piel. Dicen que el cielo dirà y al fin he vuelto a creer. Quizàs la muerte, quizàs… sea màs dulce, mujer.

!Còmo te he echado de menos!… y vuelvo a enloquecer. Se ve llanto en mis ojos, cientos de espinas en mi piel. !Còmo te he echado de menos!… y vuelvo a enloquecer. Nadie te ha querido tanto como yo siempre lo harè. Es amor, es amor… eso a lo que llaman nostalgia.

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Como empieza todo acaba, hay principios, poco màs. Bastan sòlo unas palabras para que me vuelva a equivocar. Sè que brotan semillas de fe que este fuego arrasarà. Siempre unidos sobre un papel, tu destino y mi final.

!Còmo he llorado por tì!… y aùn me vuelvo a estremecer. Fuìste la niña de mis ojos y, hoy, una hermosa mujer. !Còmo he llorado por tì!… y aùn me vuelvo a estremecer. Fuìste la niña de mis ojos y, hoy, una bella mujer.

!Còmo te he echado de menos!… y vuelvo a enloquecer. Se ve llanto en mis ojos, cientos de espinas en mi piel. !Còmo te he echado de menos!… y vuelvo a enloquecer. Nadie te ha querido tanto como yo siempre lo harè.

Es amor… eso a lo que llaman nostalgia.

Es amor, es amor… eso a lo que llaman nostalgia.

Es amor, es amor, es amor… eso a lo que llaman nostalgia.

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PART OF MY LIFE (030)

They stay behind, my dreams and illusions, still waiting in the station. It’s only a one-way trip without return, to heaven the lost train is going.

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Who has lost his life with nothing to loose? Toren off like thorns a thousand ways to go. Old stories and legends who are trying to thick me. Today are echo of words, who has got anything to say?

She’s part of my life, of my body, of my skin. I remember her childhood that she could not see. She’s my other soul from then until now, memories of exile she’s taken from her childhood.

How can I express my love for you with my heart beating so hard? How can I out all my sentiment of life she’s waiting at the next station? Twenty-seven years admiring and leaving, a cold winter. Feeling that I have not got her and she’s gone, forever.

Where do you think she is? In my dreams I still hear her voice and. What did she think when leaving? In my heart she will never die.

Where do you think she is? In my dreams I still hear her voice and. What did she think when leaving? In my heart she will never die.

Not in my soul or my heart…

She’s part of my life, of my body, of my skin. I remember her childhood that she could not see. She’s my other soul from then until now, memories of exile she’s taken from her childhood.

She’s part of my life, of my body, of my skin. I remember her childhood that she could not see. She’s my other soul from then until now, memories of exile she’s taken from her childhood.

It’s only a one-way trip without return…

Where do you think she is? In my dreams I still hear her voice and. What did she think when leaving? In my heart she will never die.

Not in my soul or my heart…

*TRADUCCIÓN LIBRE HECHA POR KEITH ANTHONY THOMSON, EXJUGADOR DEL REAL OVIEDO, DE LA PRIMERA VERSIÓN DE “MI ALMA A TUS PIES”.

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JUNTOS PARA TODA LA ETERNIDAD [EXILTIME] (014)

Sòlo hay un sueño donde el cielo aùn se une con el mar, tan lejos y tan difìcil de alcanzar, donde el viento es quien susurra palabras que hablan de libertad.

Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies.

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Vi sus ojos iluminando mi mundo y devolvièndole su luz.

Mi sangre serà tu sangre y tus ojos me guiaràn en el exilio. Encerraron mi vida en una jaula de huesos y me enseñaron a luchar, a plantarle cara al poderoso y a seguir sin volver mi vista atràs. Me han cortado las alas y el sentimiento. Soy esclavo de un ayer, la luz sombrìa del rey. Dejarè que mi camino lo marquen hoy sòlo mis pies.

Y sus manos alcanzaron estrellas, allà donde la noche y el dìa, mutuamente se velan, para vernos juntos, para el resto de la eternidad.

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